ONCE: empleo e inversión social, a pesar de la crisis

Personas con y sin ceguera trabajando juntas

23/Enero/2015

Actualidad institucional

España ha atravesado y, probablemente todavía atraviesa -algunas buenas cifras macro aún no llegan a la ciudanía-, una de las mayores crisis económicas de los últimos decenios, que ha generado muchas situaciones de dificultad para los ciudadanos y una insostenible cifra de personas en paro (aunque parece que los últimos datos apunten a un futuro mejor). A esto hay que añadir una política de recortes que ha afectado especialmente a los más desfavorecidos y ha adelgazado el llamado estado de Bienestar que, precisamente, está pensado para quienes lo tienen más difícil.

En esta tesitura, la ONCE arranca una nueva etapa de cuatro años, que nace de las elecciones democráticas del pasado 4 de marzo, con un compromiso rotundo por el esfuerzo y la cercanía a la sociedad. Esa cercanía y confianza harán posible que trabajemos más y mejor para seguir dando oportunidades de vida a las personas ciegas y con discapacidad. Porque, a pesar de la crisis, los hombres y mujeres de la ONCE han seguido enfocando su esfuerzo en lo que mejor saben hacer: educación, formación, empleo y accesibilidad como palancas de inclusión social real para las personas con discapacidad, y los datos son tremendamente elocuentes.

La ONCE y su Fundación impulsaron en el periodo 2008-2014, en plena situación de crisis, un total de 47.863 empleos, el 97% para personas con discapacidad. Es decir, más de 46.000 personas con discapacidad tuvieron la oportunidad que supone acceder a un empleo y la capacidad de integración real que eso significa. Pero es que, además, la Organización no descuidó la inversión social, la inversión en las personas, y destinó más de 1.780 millones de euros durante estos ocho duros años de crisis a este efecto: educación, formación, acceso a las tecnologías, cultura, ocio, deporte y empleo, empleo y siempre empleo. Y empleo de calidad, como, por ejemplo, los 4.901 vendedores del cupón que lograron un contrato indefinido en esos años.

Sin dejar de lado la accesibilidad y la inversión empresarial, con datos que tampoco dejan lugar a la duda: la Fundación ONCE ha impulsado 850 convenios de accesibilidad con ayuntamientos y otras entidades; y ha colaborado en la puesta en marcha de 292 eurotaxis, para impulsar la autonomía de las personas con discapacidad. Y desde ILUNION, la nueva marca que agrupa las empresas sociales de la ONCE y su Fundación, está prevista una inversión este año 2015 de un total de 26,4 millones de euros para consolidar líneas de trabajo que conduzcan hacia el empleo de personas con discapacidad.

El objetivo de la ONCE ha quedado fijado en una plan de acción cuatrienal con 142 compromisos, para llevar a la Organización a una mayor fortaleza institucional, solvencia económica y dimensión social, con un objetivo: impulsar los proyectos de vida independiente y plena ciudadanía de las personas ciegas y la solidaridad con el resto de personas con discapacidad.

El presidente de la ONCE y su Fundación, Miguel Carballeda, se lo ha trasladado así al Ministro de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Alfonso Alonso, a quien ha exigido que los más desfavorecidos –como las personas con discapacidad- estén ahora en primera línea cuando llegue la recuperación. El ministro ha recogido el guante y, tras reconocer que los “paganos” de la crisis han sido los más débiles, se ha comprometido a que ahora sean los primeros beneficiados. La ONCE y su Fundación estarán ahí para recordarlo y exigirlo.

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