Arte al alcance de las manos

Unas manos recorren la Escultura de manos de Santiago de Santiago

09/Marzo/2015

CULTURA

En el mundo del arte en general, y en el de los museos en particular, tocar está muy feo. Y sin embargo, en la ONCE, tocar forma parte de nuestra manera de sentir el arte, y por eso tenemos un museo muy singular. En este museo, para disfrutar, hay que tocar. Se vea o no se vea, todos estáis invitados a diferenciar texturas, a descubrir la redondez y las aristas... porque todo lo tocante al arte está en verdadero contacto con el visitante en el Museo Tiflológico de la ONCE.

Creado originalmente por los propios usuarios y para los propios usuarios, el actual Museo Tiflológico ha transformado aquellos primeros "Museos de cosas" o "Museos de objetos" en un espacio abierto a todos. Lo disfrutan adultos, jóvenes, clases enteras de niños y niñas haciendo lo que, en cualquier otro museo, está terminantemente prohibido hacer: tocar el arte, disfrutar de su cercanía, del frío que desprende el mármol esculpido de la maqueta del Taj Mahal o de la calidez de la madera de la maqueta de Jerusalén.

Pero no sólo tenemos maquetas de monumentos y ciudades, hay muchas cosas más. Tenemos cuadros, tapices, fotografías o esculturas de artistas cuya discapacidad visual grave no les ha impedido dar lo mejor de su creatividad y compartirla con todos nosotros. Además, en nuestra sala de exposiciones temporales, programamos a lo largo del año distintas muestras de escultura, a fin de familiarizar a las personas ciegas que vienen con asiduidad al museo con las tendencias del arte actual.

La escultura es la especialidad artística más adecuada para una exploración táctil. Exhibimos obras de distintas tendencias, estilos y materiales. En los últimos años, el Museo Tiflológico ha ofrecido una completa retrospectiva de la escultura española del siglo XX. Por su sala ha pasado la obra de maestros como Pérez Comendador, García Donaire, Venancio Blanco, César Montaña, Antonio Campillo  e Higinio Vázquez. La serie se enriquece ahora con las esculturas de Santiago de Santiago, 16 piezas seleccionadas para la ocasión que se unen a la que ya nos donó el pasado verano: el molde en fibra de vidrio que dio lugar al Monumento al Vendedor, pieza en bronce que podemos ver y tocar frente al Congreso de los Diputados, en Madrid. Todos podemos recorrer con la yema de los dedos, hasta el 14 de marzo, la superficie pulida y redondeada de las formas femeninas y aquella, más rugosa, de los soportes de piedra en los que se apoyan, percibiendo la piedra volcánica, el bronce, la fibra de vidrio y la escayola, que son los materiales presentes en la exposición.

Y si bien el arte es, sin duda, el protagonista de nuestro Museo Tiflológico, no es lo único que encontraréis allí. Como parte de su colección permanente, podréis disfrutar de objetos que no encontraréis en ningún otro lugar: los de la sala de material tiflológico. En ella os mostramos pedacitos de la historia de las personas ciegas y con discapacidad visual grave, desde su acceso a la educación y a la cultura, a la lectura y la tecnología: máquinas de escribir en braille, relojes y juegos adaptados, mapas y calculadoras, instrumentos para escribir notación musical en braille, e incluso los primeros "libros hablados" y sus abultados y pesados magnetófonos.

Algunas de nuestras exposiciones han viajado por todo el país, con el fin de compartir esta experiencia única con aquellos que no pueden desplazarse hasta la calle de La Coruña, en Madrid, donde se encuentra el museo. Intentamos así satisfacer parte de las necesidades culturales de más personas ciegas o con discapacidad visual grave, al tiempo que mostramos e impulsamos que la inclusión y la normalización en los circuitos culturales de todos los ámbitos es posible.

Y es que queremos demostrar que tocar no es tan feo, porque tocando logramos ver lo invisible.

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