Todos al cole con los “cacharros” que hablan

Una profesora de apoyo muestra a una estudiante ciega piezas geométricas en el aula de la escuela

10/Septiembre/2015

EDUCACION

Un año más hay que volver a la escuela y, como todos los cursos desde hace ya muchos años, los niños con discapacidad visual se preparan para ello, al igual que el resto de sus compañeros. Preparan sus mochilas -igual más grandes-, su material escolar -quizás ocupe más-, y alguno de ellos se lleva al cole sus “cacharros” -como ellos los llaman- que les ayudan a ver la pizarra o a acceder a la información del ordenador.

Estos alumnos no son diferentes por su discapacidad, tienen las mismas ilusiones y los mismos temores que el resto de sus compañeros al iniciar un nuevo curso escolar. Sin embargo, sí tienen otras inquietudes adicionales, sobre todo los que empiezan o cambian de centro: ‘¿me aceptarán mis compañeros?’, ‘¿podré jugar con ellos en el recreo?’, ‘¿mis nuevos profesores sabrán lo que es un niño ciego?’,  ‘¿sabrán Braille?’, ‘¿me dejarán usar mis adaptaciones en clase?’, ‘¿les molestará mucho el ruido de la Perkins?’...

En la actualidad, más del 99% de los alumnos con discapacidad visual están escolarizados en aulas ordinarias, en su pueblo, barrio o ciudad. Para colaborar en su formación, la ONCE  pone a su disposición una atención complementaria que responde a las necesidades educativas específicas derivadas de su situación visual. Para ello, cuentan con los recursos establecidos en los convenios de colaboración entre la ONCE y todas y cada una de las Administraciones Educativas de toda la geografía.

Lo más importante para la ONCE es conseguir la inclusión plena de los alumnos con discapacidad visual, no sólo en el aula, sino también en los espacios de ocio, para que tengan las mismas oportunidades que el resto de alumnos y para que, en un futuro, sean adultos plenamente incluidos en la sociedad y puedan desempeñar un trabajo y divertirse como todo el mundo.

Esta es la misión del área educativa de la ONCE, compuesta por casi 500 maestros de la Organización. Junto a las administraciones educativas y otros muchos profesionales, facilitan el día a día de los alumnos ciegos y trabajan coordinadamente con sus centros educativos y, muy importante, también con sus familias. Estos son los pilares imprescindibles de la intervención de la ONCE.

Buscamos una sonrisa en sus labios y les pedimos que se esfuercen cada día.

Por: Ana Isabel Ruiz López, Directora de Educación, Empleo y Promoción Cultural de la ONCE

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