Voluntariado de ida y vuelta

Imagen del cupón dedicado al voluntariado el 5 de diciembre de 2015

05/Diciembre/2015

Organización

Hoy 5 de diciembre se conmemora el Día Internacional del Voluntariado. La ONCE cuenta desde hace varios años con un servicio de voluntariado que suma ya más de 2.000 colaboradores que, de forma desinteresada, encuentran en esta acción una forma solidaria de vida, mientras prestan una ayuda absolutamente impagable a muchas personas ciegas o con discapacidad visual grave.

Desde los centros de la ONCE de toda la geografía se “casan” las necesidades puntuales de estas personas con las capacidades y disponibilidad de los voluntarios. De hecho, la Organización cuenta con cinco programas diferentes de voluntariado: de acompañamiento, deportivo, de información, cultural-recreativo y de experiencia profesional. Abarcan  acciones muy diversas de la vida diaria como son acompañamientos para ir al médico, hacer la compra o gestionar papeleo; para hacer deporte (senderismo, running, bicicleta en tándem o patinaje); para acudir a un espectáculo, pasear por la ciudad o hacer compañía; o bien para colaborar y ayudar a una persona con sordoceguera cuyos límites de comunicación están donde alcanzan sus manos.

Hoy ponemos nombre a varios de estos voluntarios, que han encontrado en esta actividad un “valor total”, según cuentan, para su forma de vida. Han descubierto cómo ser útiles a la sociedad y sentirse bien consigo mismos. Incluso, en las últimas fechas, cada vez son más las personas con discapacidad que también quieren ser voluntarias.

Antonio vive en Sevilla y hace 10 años perdió la visión. Lejos de amilanarse, sólo unos años más tarde, decidió apuntarse como voluntario de la ONCE para ayudar a otros en aquellas cuestiones que él más domina, como dar charlas a mayores y pequeños, mejorar la imagen de las personas con discapacidad y, su especialidad, hacer pensar a los jóvenes sobre los valores de los mayores y reflexionar sobre el paso del tiempo, que a su vez les hará mayores. Está especializado en el programa de acompañamiento y no duda en acercarse con su bastón a cualquier espacio de la capital andaluza donde quieran compartir con él unos momentos.

En el otro extremo de España, Ricardo lleva un año como voluntario de la ONCE en Pamplona. Tras perder la visión en un ojo, pensó en cómo ayudar a quienes no podían ver y se ofreció como voluntario justo después de jubilarse. “Lo que más me gusta es hacer de chófer; acompañar a personas ciegas en trayectos más o menos largos me permite entablar conversaciones y hasta amistad, y me he quedado impresionado con los valores que he encontrado”. Ricardo reconoce haber descubierto cómo las personas ciegas o con discapacidad visual hacen una vida normal, lo que para él era impensable. “En sólo un año he recibido infinitamente más de lo poco que he dado y animo a todo el mundo a colaborar, porque saldrá ganando”.

La historia de Miguel Ángel, en Valencia, es similar, ya que trata, sobre todo, de ayudar a las personas ciegas a acceder a la información que, en muchas ocasiones, está en soportes poco accesibles. Además, comprende que mucha gente no puede contar con sus familiares porque están trabajando, ocupándose de los niños o están entretenidos en otros avatares cotidianos. Y por ello cree que su labor es verdaderamente destacada: “he encontrado en el voluntariado uno de los grandes estandartes del humanismo y creo que debería contar con mayor promoción social, para concienciar a todos de la importancia del mismo”.

Brigitte lleva 13 años correteando por el Metro de Madrid para hacer varias acciones semanales, que la llenan plenamente: “entre semana hago uno o dos acompañamientos, especialmente a hospitales y gestión de papeleo; pero lo que más me gusta es ser voluntaria los fines de semana para acercarme con  estas personas a la cultura, al teatro, a dar un paseo por Madrid o a hacer senderismo. La sensación es extraordinaria”.

Y Carlos, en su doble condición como voluntario y receptor del servicio de voluntariado cuenta cómo recibe la ayuda de “pilotos” de tándem que le acompañan en su pasión por salir en bici; a cambio, ofrece gratuitamente sus clases de guitarra, de la que es un virtuoso, a los que lo requieren: “ese tiempo de voluntariado debe servir a otra personas para que la actividad que se realiza en conjunto llene buenos momentos y se convierta en el reflejo de una emoción positiva”.

Y, finalmente, Gabriel, desde Granada, ha querido hacer honor a su tierra de grandes poetas, y acercarnos sus versos para explicar cuál son sus sensaciones cuando ayuda a personas ciegas en muchas cuestiones cotidianas.

Corazones solitarios, 

razones abandonadas,

bosques sin árboles,

mundo con fronteras.

Mujeres y hombres que llegan,

te miran, te estrechan,

que actúan, que luchan,

voluntades que abrazan, que acercan.

Corazones acompañados,

razones escuchadas,

ardillas en las ramas,

fronteras y barreras borradas

Sirva este post como homenaje a todos ellos por su compromiso con la sociedad y con los valores que hacen que la ciudadanía impulse, con su quehacer cotidiano, un mundo mejor para todos.

 

Enlace al Programa 'Para Que Veas' de Radio 5 sobre el Voluntariado de la ONCE con motivo del Día del Voluntariado (5/12/2015)

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