Ciegos en América Latina: un futuro mejor es posible

Miembros del ejecutivo de la Unión Latinoamericana de Ciegos ULAC

30/Mayo/2016

Internacional

“Conocer para crecer, nuestro protagonismo hace la diferencia”. Con este lema se ha celebrado hace unos días en Montevideo (Uruguay), el IX Congreso de la Unión Latinoamericana de Ciegos  (ULAC), un foro de reflexión y debate en el que personas ciegas y organizaciones de prácticamente todos los países de la región compartieron experiencias, inquietudes e ideas que ayuden a la mejora de la situación del colectivo al que representan.

En la era del conocimiento, en la que la información resulta fundamental para el éxito en cualquier ámbito, en la que la interconexión genera redes de trabajo para que intereses comunes sean atendidos, en la que dialogar, compartir o interactuar son verbos que toman especial relevancia, alcanza mayor interés la celebración de foros en los que personas y organizaciones de ciegos de Latinoamérica puedan poner en común y debatir, cada uno desde su realidad, cómo abordar los problemas que se les presentan.

Y uno de los problemas más graves es la invisibilidad de la discapacidad. Por eso, este encuentro fijó como protagonismo la necesidad de hacerse ver, escuchar, sentir y entender, especialmente por gobiernos que miran para otro lado, que hacen oídos sordos a los derechos básicos de muchas personas ciegas en el acceso a la educación, al trabajo, o a una vida independiente, y que no comprenden que apoyar a las personas con discapacidad, fortalecer los eslabones más débiles de la cadena, significa hacer crecer a un país.

Pero ¿qué ocurre cuando para las autoridades esa población no existe sobre el papel? La consecuencia es que se les ignora, no están, no existen y, por tanto,  no hay que atender sus necesidades de inclusión social.  La visibilidad de la discapacidad, allí en donde se ha ido logrando, ha costado – y cuesta – años de empeño y trabajo, de campañas, de negociaciones, de esfuerzos para sacar adelante ideas que convenzan a gobiernos, empresas y sociedad de que la diversidad enriquece, de que las personas con discapacidad somos muy capaces de aportar y contribuir a hacer ciudadanía.

Detrás de los avances logrados ha existido siempre una clave: la unidad. La ONCE ha sabido encontrar esa clave en su actividad cotidiana y, desde los años 80 (y a partir de 1998 a través de la FOAL), viene apoyando a las organizaciones de personas ciegas de América Latina en su fortalecimiento para que, por sí mismas, encuentren esa suma de esfuerzos. Sólo la unión podrá hacerlas fuertes; sólo el consenso y el trabajo conjunto las hará visibles ante los poderes fácticos; porque únicamente defendiendo sus derechos con una sola voz serán escuchadas.

En América Latina existe gran cantidad de pequeñas asociaciones de personas ciegas que tratan de dar respuestas a las necesidades de sus asociados con pocos medios y mucho esfuerzo. Unas son autosuficientes con pequeñas iniciativas económicas; otras se matinenen a duras penas con ayudas públicas; otras con donativos o legados y, mientras en algunos países se han creado federaciones, en otros se mantiene la atomización que, en algún caso ha llegado casi a la extinción del tejido asociativo de las personas ciegas.

Sabemos que en América Latina existen personas ciegas con el potencial suficiente para unirse y salir adelante con esfuerzo y tesón. Desde la ONCE, las apoyamos en esa tarea, demostrando día a día con nuestro ejemplo y nuestra colaboración que un futuro mejor para las personas ciegas es posible, en todo el mundo, y además es un derecho.

 

María Jesús Varela

Directora general de FOAL

 

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