Yaiza: 'fisio' trotamundos, inclusiva y solidaria

Collage de imágenes de Yaiza trabajando con otro fisioterapeuta

18/Abril/2018

Educación y empleo

Arena entre mis dedos; compartir un té fuerte, amargo como la vida y dulce como el amor; manitas pegajosas tocándome el pelo y la cara; atardeceres entre nubes de polvo; cruzar la calle jugándote la vida; noches a la luz de las velas y mañanas sin agua corriente; un taxi con desconocidos; tenderetes de fruta y cachivaches a cualquier hora del día; camellos y cabras entre transeúntes, sonrisas y corazones abiertos. Esto es Niamey, la capital de Níger.

Mi llegada a este país el 8 de enero del 2018 fue un momento que había imaginado muchas veces desde que decidí, hace dos años y medio, embarcarme en esta aventura: mejorar la calidad de vida personal y profesional de un grupo de fisioterapeutas discapacitados visuales nigerinos a través de la formación específica y de la puesta en marcha de la primera sala de fisioterapia gestionada por personas discapacitadas visuales de toda África. Y la realidad superó a la imaginación.

Dentro de los 40 países que he visatado hay algunos africanos, pero la oportunidad de ser fisioterapeuta formadora en el Proyecto “Kambara Bani” ha dado un nuevo enfoque a mi profesión y a mi forma de viajar para conocer el mundo. Debido a mi discapacidad visual y a que realicé mis estudios en la Escuela de Fisioterapia de la ONCE, la metodología que empleé a la hora de enseñar a mis compañeros se adaptó mejor a sus necesidades. Issaka, Moctar, Issoufou y Nasser fueron mis alumnos durante dos meses.

El lugar donde llevamos a cabo la formación era la enfermería del colegio de la Unión Nacional de Ciegos de Níger. Las clases tenían como fondo las voces de los niños y niñas ciegos y deficientes visuales recitando la lección, cantando o gritando en el patio. Era un ambiente muy especial, desconocido pero familiar a la vez por todas las historias que mis padres me han contado de sus años como alumnos del Colegio de la ONCE de Sevilla y que pude ver reproducidas por estos pequeños.

Todas las tardes al llegar al centro me recibían con abrazos y al terminar el trabajo me quedaba con ellos jugando. Esta situación tan distendida hizo que la relación con mis compañeros fisioterapeutas no quedase solo en el mero hecho de compartir conocimientos técnicos, también en intercambiar vivencias personales y culturales. Tuve la oportunidad de conocer a la familia y la casa de algunos de ellos, donde disfruté de momentos únicos y me empapé de su realidad.

El día a día estaba repleto de situaciones de las que disfrutaba y sacaba el mayor provecho posible, como ir caminando o compartir un taxi para llegar a cualquier rincón de la ciudad, charlar con los comerciantes del barrio, aprender a tocar percusión con uno de los mejores músicos nigerinos y una de las más enriquecedoras: trabajar como voluntaria en el Hospital Nacional de Niamey y poder conocer de primera mano en qué situación se encuentra la sanidad y la fisioterapia en el país. A pesar del escaso material, los pacientes reciben sus sesiones de la mano de profesionales que merecen una mejor situación laboral ya que la mayoría de los fisioterapeutas que allí trabajan lo hacen de forma voluntaria no remunerada.

Dos de los componentes del proyecto forman parte de la plantilla y durante las mañanas que pasé en el hospital comprobé que los pacientes no hacen distinción entre si el profesional que les trata es discapacitado o no. Pero no todos los nigerinos y nigerinas conocen la fisioterapia y tampoco saben que personas ciegas o deficientes visuales pueden dedicarse a algo que no sea la mendicidad. Concienciar al país de que ésto es posible y hacerles partícipes del proyecto es todo un reto. Poco a poco la población y numerosas instituciones públicas y privadas se van implicando y sumando a la iniciativa.

Parte del camino que ya hemos recorrido nos ha enseñado que con pocos recursos podemos hacer despegar un gran proyecto. Gracias a familiares, amigos, conocidos, personas anónimas que han apoyado Kambara Bani desde el principio poniendo a su disposición su tiempo, habilidades, capacidades, difundiendo información en redes sociales, haciendo donaciones económicas y de material sanitario han hecho posible lo que hasta día de hoy se ha conseguido. Queda mucho trabajo por delante: buscar financiación para remodelar el local que albergará la futura sala de fisioterapia entre otros objetivos.

Te animo a que formes parte de esta experiencia. A través de la página de Facebook “Proyecto de discapacidad visual y fisioterapia” conocerás la historia del proyecto y todo el proceso documentado con material audiovisual. Además, podrás ponerte en contacto con nosotros si lo deseas.

¡Muchas gracias!

 

Yaiza López

Fisioterapeuta

 

 

Proyecto Kambara Bani: kinesiterapia hecha por personas con discapacidad visual en Níger

 

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