Jugar, una necesidad vital

Foto de grupo en el colegio Sagrado Corazón de Madrid con el cartel del 35 Concurso ONCE

04/Octubre/2018

EDUCACION

Si a estas alturas de la historia de la humanidad sabemos que, jugando, los niños desarrollan su motricidad, inteligencia y creatividad, aprenden a conocerse descubriendo sus preferencias,  habilidades y aptitudes personales, y disfrutan compartiendo sus juegos, y por otro lado somos conscientes de que la mayoría de las personas adultas desaprovechan sus horas libres, al no haber aprendido a emplearlas de forma creativa, variada y placentera, ¡a qué esperamos para dedicarnos con auténtico afán a educar para el tiempo libre!

Tendríamos que preparar, a niños y adolescentes, para aprovechar su tiempo de ocio para obtener la máxima nota por practicar y compartir la gama más amplia de las actividades lúdicas que ofrezca su entorno. Prepararles para que disfruten su tiempo libre es el regalo educativo más generoso e importante que podemos hacerles tanto los padres como los educadores.

En los recreos, necesitan que organicemos diferentes espacios con variedad de juegos al aire libre que les permitan encontrar los más acordes con su personalidad. Los días de lluvia son la ocasión perfecta para que aprendan juegos de mesa o hagan manualidades y otras actividades recreativas en espacios cubiertos. En las familias, es imprescindible impulsarles a jugar en el parque y a estar activos dentro de casa sin permanecer enganchados al televisor o a los juegos electrónicos.

Durante la infancia, desde los primeros meses, si se lo permitimos, los niños dedican todo el tiempo que están despiertos a jugar. Observan su entorno y se mueven sin parar. Necesitan descubrir su mundo, conocerse a sí mismos y aprender a relacionarse con otros niños. El aspecto social lo desarrollan sobre todo en la niñez, jugando. Más adelante, durante la adolescencia, necesitan tomar decisiones respecto al empleo de su tiempo libre sabiendo elegir las actividades lúdicas de su preferencia y compartirlas con su grupo de amigos, sin dejarse arrastrar por intereses ajenos a los suyos, disfrutando de una manera sana consigo mismos y su entorno.

Si queremos que se eduquen integralmente: cuerpo, mente y espíritu, y que sepan disfrutar de su tiempo libre para beneficio de toda la sociedad, tenemos que enseñarles a organizar y emplear ese tiempo exactamente igual que les enseñamos a organizar y emplear su tiempo de estudio.  Y qué mejor momento para la inclusión.

¿Nos ponemos manos a la obra para lograrlo? ¡Anímate a participar en el 35 concurso de la ONCE ofreciendo ideas para un recreo inclusivo! ¡Contamos contigo!

 

Maite Vallet Regí
Pedagoga, formadora, asesora de comunicación
teach&team

ONCE 35 Concurso - Vídeo OnFologüers

 

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