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José Antonio, vocal con discapacidad visual grave en una mesa electoral.

“Me insinuaron que renunciara pero eso me animó a seguir”

Llegó a mi casa una comunicación para formar parte como vocal de una mesa electoral en las pasadas Elecciones del 28A y mi primera reflexión fue si podía desempeñar esta función de servicio a la comunidad.  Seguramente, dada la importancia del encargo, además de la responsabilidad que entraña, cualquier ciudadano debería plantearse esta cuestión, pero especialmente si tiene una discapacidad visual grave como es mi caso. Este fue mi primer planteamiento: ¿Qué tareas tengo que realizar como vocal de una mesa electoral?. Manos a la obra. Solicité a la junta electoral provincial el manual correspondiente, que me remitieron vía correo electrónico. Tras un par de lecturas me decidí. ¡¡Con las adaptaciones necesarias puedo hacerlo!!
 
Por el mismo medio de contacto, remití mi solicitud de necesidades, ordenador, programas, adaptaciones... en definitiva, un puesto en mesa electoral adaptado, tal como encuentro mi puesto de trabajo todos los días en la ONCE. La primera respuesta no se hizo esperar, llegó al día siguiente, esta vez, con una llamada telefónica. Sin mucha insistencia, pero la recomendación inicial fue: ”es mejor que renuncie usted; su propuesta es complicada llevarla a cabo”.
 
 

¿Barreras autoimpuestas? No

Estas dudas me animaron mucho más aún a seguir adelante: “Es bien sencillo, yo trabajo todos los días con esos medios y la administración electoral me los puede proporcionar con la colaboración de la ONCE”. Esa misma mañana recibí una llamada del Ayuntamiento, una señorita muy amable me dijo que contactarían con la ONCE para solicitar voluntarios para que me acompañaran y asistieran ese día en la mesa electoral. Mi respuesta fue que eso no es lo que le había solicitado a la junta electoral, los medios que he solicitado son los que necesito, no otros. Un día después, me indican desde la Delegación del Gobierno que la Junta Electoral había autorizado mi solicitud y pedían la colaboración de la ONCE para instalar las adaptaciones. Tres días antes del 28A todo estaba listo.
 
La verdad, sentí una gran satisfacción porque los ciudadanos tenemos derechos y deberes, e igual que solicitamos los derechos, siempre que creamos que es posible, tenemos que solicitar cumplir también esos deberes en igualdad.
 

"Yo trabajo todos los días con esos medios y la administración electoral me los puede proporcionar con la colaboración de la ONCE"

 
Y llegó el día de las Elecciones, domingo 28 de abril de 2019. Un día electoral especial por diferentes razones. Para las personas con discapacidad intelectual porque se trataba de su primera vez, parece increíble pero hasta ese día no habían podido votar. Por cierto, pude ver horas después de la apertura de la mesa la cara de satisfacción de un elector con esa discapacidad que votó por primera vez. También era un día especial porque en mi caso ese domingo pasaría la jornada de elecciones detrás de una mesa electoral;  siempre había estado delante de esta, no más de 5 minutos y sin fijarme mucho en lo que hacían.
 
La constitución y apertura de la mesa se produjo con toda normalidad, al igual que el desarrollo de toda la jornada electoral. Con los primeros votantes, pude comprobar que me podía desenvolver con toda normalidad, incluso mis compañeros de mesa y funcionarias de la administración allí presentes se sorprendían de la velocidad en la búsqueda de los electores: claro, jugaba con ventaja con la ayuda de mi Pc. Los censos y demás documentos facilitados en papel, contienen una fuente (letras y números) de tamaño demasiado pequeña y para tratar de garantizar la ausencia de errores en el subrayado de los electores que iban votando mis compañeros tenían que utilizar una regla. Yo, los seleccionaba como que habían votado.
 
Llegó la hora del cierre de la mesa tras doce horas de permanencia en el colegio electoral. En este apartado hay varios procesos, incorporación de voto por correo a las urnas, voto de los miembros de la mesa, apertura de las urnas e inicio del escrutinio y confección de actas; de estos procesos unos son más accesibles y otros menos o nada para una persona con discapacidad visual si no se ponen o existen los medios para ello. En este caso, el equipo de la mesa, fue muy resolutivo y se realizaron los repartos de tareas de forma muy coherente. Es necesario e imprescindible para mí, hacer aquí un apartado especial, para agradecer a Aday, el presidente de la mesa, Fernando, el otro vocal, a María y Gerónimo  Manuel, funcionarios colaboradores de la administración pública, Manuel, responsable del mantenimiento del IES sede del colegio electoral, su excelente disposición, profesionalidad  y trato amable.
 
Para no dejar cabos sueltos pero tampoco sin querer ofrecer una lección magistral ni mucho menos de esta experiencia, si me gustaría exponer algunas opciones de mejora en la accesibilidad de los documentos que se manejan, para futuros procesos electorales desde el punto de vista de persona con discapacidad visual, en mi corta  experiencia como miembro de una mesa en un colegio electoral.  En este momento, existen medios técnicos más que suficientes para poder hacer todos los procesos que se realizan en una mesa electoral accesibles para una persona con discapacidad visual, e incluso para una persona con ceguera total. Desde la identificación del elector de forma electrónica a través de un lector de DNI, hasta la confección de las actas con un modelo practicable mediante un procesador de textos ordinario.  Es evidente que estas necesidades podrían estar cubiertas realmente si las mesas contaran con medios técnicos. El momento más crítico para hacerlo accesible es el recuento de los votos, pues las papeletas no son un soporte escrutable de forma electrónica; aun así, se lograrían fórmulas asequibles. Para ello la administración tendría que apostar por una verdadera digitalización en este terreno.
 
No obstante lo anterior, sí que se pueden dar pasos sencillos, en favor de la accesibilidad y en la mejora de los procesos electorales con muy poco coste: todas las mesas electorales deben contar con un ordenador y todos sus periféricos, incluida impresora. Todos los documentos a utilizar por parte de los miembros de las mesas digitalizados, practicables y en formatos accesibles para personas con discapacidad. En caso de participación de una persona con discapacidad visual grave o ceguera total, en cualquiera de los puestos de una mesa, deberán contar con las adaptaciones que requieran. Son pasos asumibles y relativamente sencillos. Estas mejoras, no solo propician la inclusión, si no que mejoran notablemente las condiciones de trabajo de las personas que esos días de elecciones, de forma “voluntariamente – obligatoria”, sin, o con discapacidad visual, sirven a la comunidad.
 
 
No quiero finalizar este artículo sin reiterar y destacar aquí de forma muy especial, mi agradecimiento a todas las personas que han participado en este proceso de consecución de este logro de inclusión, que me ha permitido demostrar que esta tarea también se puede desarrollar con los conocimientos suficientes, los medios adecuados y la voluntad de las administraciones, pero sobre todo, como siempre, de la voluntad de las personas.
 
La experiencia fue satisfactoria.  
 
 
José Antonio López Mármol
 
 

 

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