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En el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, compartimos el Manifiesto del Grupo Social ONCE
 
Desde que la Asamblea General de Naciones Unidas lo instauró hace más de 20 años, el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer es una efeméride que cada 25 de noviembre se conmemora en todo el mundo; y el principal objetivo de resaltar esta fecha es concienciar a toda la ciudadanía y pedir su implicación activa en la lucha contra esta lacra social, ya que es una de las violaciones de derechos humanos más extendidas y persistentes de todos los tiempos.
 
Es una fecha para la reflexión, el recuerdo y la solidaridad con las 1.118 mujeres asesinadas desde que, en 2003, comenzaran a registrarse estos casos. Además, la violencia machista también ha segado la vida de 44 menores a manos de sus progenitores, o de las parejas o ex parejas de sus madres (datos acumulados desde 2013); esa violencia vicaria en la que el agresor hace daño a la mujer quitando la vida a hijos e hijas. Son datos que sirven para conocer el alcance social de esta violencia que no entiende de edad, y a los que debemos sumar el millón de llamadas que ha recibido en los últimos 14 años el servicio telefónico 016, de información y asesoramiento jurídico en violencia de género.
 
Sin embargo, las cifras son menos conocidas cuando se pone el foco en la realidad de las mujeres con discapacidad que sufren violencia machista, y es importante conocer que la Macroencuesta de Violencia de Género elaborada por el Ministerio de Igualdad con datos de 2019, desveló que estas mujeres experimentan mayor violencia física y sexual que las mujeres sin discapacidad (20,7% frente a 13,8%), y que las secuelas psicológicas que deja esta violencia también afectan más a las mujeres con discapacidad (77% frente al 69,4% de las mujeres que carecen de ella). Es más, la violencia machista no sólo afecta en mayor medida a las mujeres con discapacidad, sino que el número de éstas crece fruto de dicha violencia.
 
Los expertos alertan de que la pandemia, que tan duramente ha golpeado a toda la ciudadanía, está incidiendo en el incremento de los niveles de violencia psicológica que ejerce el maltratador sobre su víctima. En este sentido, el confinamiento y el teletrabajo han facilitado el control del agresor sobre la mujer (hasta el punto de que durante esos meses las llamadas de ayuda el 016 se multiplicaron por cinco), y se observa que la vuelta a la normalidad y al entorno laboral presencial son vividas por los maltratadores como una pérdida de control, traduciéndose en un incremento de la violencia física.
 
Para salir de la espiral de violencia de género es necesario pedir ayuda y denunciar la situación ante las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, los Servicios Sanitarios, los Servicios Sociales y de Atención a Víctimas de las Comunidades Autónomas y Ayuntamientos, los Juzgados y Asociaciones de Mujeres especializadas en la materia. También se puede solicitar ayuda a las mujeres y hombres que forman parte del entorno cercano, para que sean aliadas/os en esta situación, convirtiéndose en una red de apoyo de las mujeres víctimas de esta violencia.
 
En la violencia siempre convive el binomio de quien la sufre y quien la genera, siendo preciso abordar ambos factores de la ecuación desde la educación en valores y el respeto, y esos valores son los que fomentamos de manera transversal en nuestro Grupo, velando por detectar y reorientar los comportamientos que se desvíen de ellos, y fomentando la empatía como herramienta de desarrollo emocional en todos los ámbitos de la vida personal y profesional.
 
El Grupo Social ONCE quiere ser ejemplo de concienciación y movilización, y por ello es el tercer año que difundimos un Manifiesto en estas fechas entre las casi 73.000 personas que integran nuestra plantilla. Defendemos que ayudar a una víctima de la violencia de género no es una opción, es su derecho y nuestra obligación y, entre todas y todos, queremos constituirnos en esa red de apoyo aludida anteriormente. No queremos mirar a otro lado ni pensar que es un tema privado; es una violación de derechos humanos ante la que deseamos actuar para que la mujer afectada tenga una segunda oportunidad construida sobre la independencia económica que le proporciona tener un empleo. Y eso es lo que hace el Grupo Social ONCE, incorporando en su plantilla a más de 100 mujeres cada año, con y sin discapacidad, golpeadas por la violencia de género, dándoles la opción de reiniciar sus vidas de forma digna y plena.
 
Nuestra plantilla aglutina a mujeres y hombres de diferentes generaciones y nacionalidades, que comparten los objetivos y valores del Grupo Social ONCE, lo que evidencia que es posible tener una sociedad diversa e inclusiva. La violencia machista es un problema de todas las personas, y para frenarla debemos implicar a toda la sociedad con un mensaje transversal e integrador. 
 
El 58% de las personas que trabajan en el Grupo Social ONCE tienen discapacidad, y en algunos casos ésta ha sido provocada por situaciones de violencia de género. Por ello, no podemos ni queremos quedarnos al margen, seamos mujeres u hombres, tengamos o no discapacidad, el compromiso es compartido y el esfuerzo creciente.
 
Por ello, la ONCE ha definido normas de prevención, vigilancia, control y ayuda para enfrentar la violencia de género (incluidas en el Plan de Igualdad incorporado al Convenio Colectivo), y para materializar su compromiso con la protección de las víctimas, impulsa medidas como la reducción de jornada de las trabajadoras que son víctimas de esta lacra, la adaptación de su horario laboral, la admisión de faltas justificadas de asistencia al trabajo o de puntualidad, cambios de puesto de trabajo, traslados y suspensión de contrato con reserva de puesto, cambios de los períodos vacacionales sin mediar preaviso, etc. La plantilla es informada de estas medidas y otros mensajes de sensibilización en este tema, a través de un vídeo diseñado al efecto que está disponible en PortalONCE.
 
Además, presta especial atención a la violencia que sufren las mujeres con ceguera y deficiencia visual grave, y forma a sus profesionales de Servicios Sociales en esta materia, informándoles de los recursos y programas de atención y de los protocolos de asistencia a los que deben derivar a las víctimas de las que tienen conocimiento, complementando esta iniciativa con la formación que dichos profesionales ofrecen a los expertos/as de los servicios públicos que atienden a estas víctimas, para que sepan cómo dirigirse a ellas cuando carecen total o parcialmente de visión.
 
Por su parte, Fundación ONCE desarrolla varios programas de sensibilización, empoderamiento e inserción laboral de mujeres con discapacidad víctimas de violencia de género, entre los que resalta el proyecto Mujeres en modo ON VG, cofinanciado por el Fondo Social Europeo para el periodo 2020-2023, dirigido a mujeres con discapacidad víctimas de violencia que, con la dedicación al proyecto de 26 profesionales repartidos por toda la geografía nacional, pretende atender a un total de 1.342 mujeres, estimando un impacto en contrataciones anuales de aproximadamente 80 mujeres víctimas de violencia de género, y un total de al menos 15 proyectos de mujeres emprendedoras en todo el periodo. Asimismo, aúnan esfuerzos con Fundación INTEGRA y Cruz Roja, entre otras, para llegar más lejos en la lucha contra esta lacra.
 
Actualmente, INSERTA Empleo tiene en su Bolsa de Demandantes de Empleo a 3.443 mujeres con discapacidad víctimas de violencia de género, con casi 2.000 participaciones en acciones formativas de mejora de la empleabilidad, habiendo conseguido casi 1.000 inserciones laborales.
 
Asimismo, ILUNION es un ejemplo de inserción laboral de mujeres víctimas de violencia de género, con más de 86 contrataciones en lo que va de año, y ha sido reconocida como una Organización pionera, al disponer de una Guía de Atención a Mujeres Trabajadoras Víctimas de Violencia de Género.
 
Todas las mujeres y hombres del Grupo Social ONCE, con y sin discapacidad, debemos sentirnos muy orgullosos de lo que hacemos para combatir la violencia de género, y sabemos que es necesario seguir profundizando en ello, porque hay mujeres que nos necesitan.
 
El amor… ¿es ciego?

 

Categorias: Observatorio de la Mujer
El Gobierno de la Nación y la ONCE han firmado un importante acuerdo para el periodo 2022-2031 que establece, como clave destacada, el compromiso de la Organización de continuar desarrollando su importante labor social, así como las tareas que le tiene encomendada la Administración. Además, deberá mantenerse como líder mundial en la creación de empleo y formación para personas con discapacidad, como agente social de cohesión y vertebración de los movimientos sociales, y como elemento diferenciador que refuerza el modelo español de protección social de la discapacidad, según recoge el propio acuerdo, al fijar un próximo decenio en el que deposita su confianza en el trabajo de ONCE, Fundación ONCE e Ilunion
 
En definitiva, se trata de una buena noticia para los hombres y mujeres del Grupo Social ONCE, y para toda la ciudadanía española, en general, y de muchas partes del mundo, según explica nuestro presidente Miguel Carballeda. Porque, aunque el acuerdo es continuación del anterior, firmado hace 10 años, representa un paso más respecto a la realidad de una Organización nacida para estar al lado de la ciudadanía, comprometida con las personas y con quienes, por su discapacidad, puedan tener más dificultades en su inclusión social.
 
Somos una Organización que ha demostrado sobradamente en sus 83 años de historia su trascendente papel como un componente activo de la sociedad española, válido en todos los momentos y realidades pero, especialmente relevante cuando se atraviesan situaciones de dificultad como la última crisis económica o la dura pandemia generada por el COVID. Siempre y, especialmente en esos momentos, hemos demostrado con letras mayúsculas nuestra capacidad de ser capaces.
 
Por eso es importante que el acuerdo afiance nuestro compromiso en materia de cooperación, solidaridad y competitividad e impulse la estabilidad del Grupo Social ONCE en un periodo de medio y largo plazo. Todo ello basado en dos realidades muy palpables: el reconocimiento de la Organización como Corporación de Derecho Público de carácter social y, al mismo tiempo, como operador de loterías responsables sociales y seguras de ámbito estatal, siendo esta segunda actividad un instrumento para ejercer la primera tarea: nuestra labor social.  Porque el juego de la ONCE no es cualquier juego y así lo reconoce el acuerdo: es un modelo de loterías sociales, responsables, seguras y solidarias que reinvierten todos sus ingresos en acción social. No es cualquier cosa.
 
E igualmente en relación con el empleo, que la teoría económica considera como un medio para generar riqueza pero que, para el Grupo Social ONCE es un fin en sí mismo, no un medio, sino un fin, un objetivo. El empleo es para nosotros la mayor palanca de inclusión social de personas con discapacidad que conocemos y, por ello, nos atrevemos con el compromiso de generar 25.000 empleos para estas personas en 10 años y facilitar 100.000 acciones de formación, camino también clave de inclusión laboral.
 
No nos quedamos ahí. Avanzamos y damos pasos en función de las nuevas necesidades sociales y económicas, tanto en nuestro país como en el resto del mundo, y ofreceremos cobertura integral a todas las personas ciegas extranjeras con reconocimiento de asilo en España, mientras que impulsaremos medidas de formación y empleo para conseguir la inclusión laboral de 1.300 mujeres con discapacidad víctimas de violencia de género, una lacra a la que no podemos ni queremos dar la espalda. Y ampliaremos la inversión económica dirigida a servicios sociales para personas ciegas, y al resto de la discapacidad, tratando de incrementar la dotación destinada a Fundación ONCE.
 
Es sin lugar a ninguna duda un acuerdo de compromiso: de nuestro compromiso claro y rotundo de futuro para seguir construyendo juntos sociedades mejores, no solo en nuestro país, también trabajando con nuestro modelo de acción para las personas ciegas o con otra discapacidad en América Latina, en la Unión Europea y en otros muchos lugares del mundo, que ven en el Grupo Social ONCE a un impulsor de ciudadanía, de ciudadanos y ciudadanas iguales. Y lo hacemos y haremos desde aquí, desde España.
 

 

IGUALES

 

Categorias: ONCE Institucional
Qué ganas de volver a encontrarnos de nuevo, a sentirnos, a hablarnos, con todas las precauciones y toda la seguridad, pero dando pasos siempre hacia adelante en busca de recuperar nuestras costumbres más queridas. Las personas ciegas, como todos bien sabéis, somos muy de tocar, …y no penséis mal: nos gusta el contacto personal con la gente, persona a persona, como hemos hecho siempre y, a veces, incluso lo necesitamos, como nuestros queridos compañeros con sordoceguera; y nos gusta mucho, claro, que toquen nuestros cupones y el resto de loterías de la Organización, juego responsable, seguro y social, no un juego cualquiera. 
 
oncelio de coloresPor eso estos días, desde el Grupo Social ONCE estamos arrancando muchas iniciativas que tienen que ver con la recuperación de esa normalidad que ansiamos, justo en estas fechas, cuando se anuncia el fin de muchas limitaciones en nuestras actividades lúdicas y sociales como acudir a un evento deportivo, musical, cultural o quedar a comer con la familia y los amigos.  Estamos mostrando por toda España que, además, este retorno se puede hacer con mucho color, con los nuevos colores que se acaban de sumarse a nuestro querido “Oncelio” para seguir definiendo con rotundidad lo que somos, a lo que aspiramos, el Grupo Social ONCE.
 
Para todo ello, hemos arrancando con los tradicionales Días y Semanas de la ONCE en muchos pueblos y ciudades, logrando el cariño e incluso la sonrisa de quienes se acercan a nosotros sólo con ponerse un antifaz y sentirse en la piel de las personas ciegas o, simplemente, al vernos de nuevo organizando actividad a pie de calle, como a nosotros nos gusta. Y también el reencuentro con nuestros compañeros afiliados y el resto de la gran familia que componemos.
 
Y lo hacemos además con una nueva edición de los #SolidariosONCE, un evento con una idea clave: premiar a quienes más lo merecen, a quienes han demostrado y demuestran día a día con su labor que, sin ellos, esta sociedad sería mucho peor y la convivencia sería más difícil y, en algunas ocasiones, incluso imposible. Unos Premios Solidarios  ‘Edición Especial 2021’ que este año, dadas las circunstancias que estamos viviendo, tienen la vocación de profundizar precisamente en esa idea del reencuentro, recogiendo la esencia y razón de ser del Grupo y con el grito “separadamente juntos”, realizar un reconocimiento expreso a la solidaridad.
 
O desde Fundación ONCE, planificando estos días -tras su aplazamiento- la quinta edición del Congreso Internacional Universidad y Discapacidad que, aún manteniendo la virtualidad, vuelve a ser una llamada a la inclusión de los estudiantes con discapacidad en las universidades, algo nada fácil, bajo el lema “La inclusión en el nuevo modelo de educación superior. Transformación digital para una educación inclusiva”. No puede ser motivo de sorpresa que una persona con discapacidad llegue a la universidad y, en esto, también debemos avanzar y llegar a la ansiada normalidad.
 
Y hemos recorrido toda España con nuestro Informe de Valor Compartido 2020, presentado en más de 30 actos en todas las comunidades autónomas y muchas ciudadades, abierto a los periodistas y muchos más amigos, que se han podido acercar para conocer los principales datos del Grupo Social ONCE durante el pasado año, un año duro del que hemos tratado de salir con la mayor fuerza posible y, siempre, a pie de calle.
 
 
 
Una demostración de que, en los últimos meses, en el Grupo Social ONCE hemos sido más sociales que nunca con la intención de no dejar a nadie atrás: a las personas ciegas, al resto de personas con discapacidad, a muchos ciudadanos que nos han pedido colaboración. Por eso, ahora, damos otro paso más adelante para mostrar nuestro derecho a ser felices y hacer felices a quienes nos rodean. Eso se llama ilusión y, con ese convencimiento, impulsamos nuestra actividad e invitamos a todos a sumarse a esta marea social que pone a las personas siempre por delante.  Desde el Grupo Social ONCE, desde la ONCE, Fundación ONCE y nuestras empresas Ilunion pondremos todo nuestro empeño para lograrlo, para volver a tocarnos.
 
Categorias: Institucional
Hace poco más de una semana que se apagó la llama paralímpica en Tokio. Finalizaban así unos Juegos muy exitosos para el Equipo Paralímpico Español, pero muy diferentes para cualquiera de los deportistas o periodistas que estábamos presentes en el Estadio Olímpico de la capital nipona. 
 
Era uno de los pocos privilegiados que pude acceder a ver la ceremonia de clausura donde desfiló portando la bandera española Marta Fernández, una de las grandes estrellas del Equipo Paralímpico Español al conseguir tres medallas (oro, plata y bronce) en natación. Terminaban así veinte días de emociones: de alegrías y tristezas, de risas y lágrimas, de victorias y derrotas, de calor y frío. Todo con enorme intensidad, como cuando te subes a una montaña rusa. 
 
A la emoción de poder viajar a cubrir el evento más importante del deporte paralímpico a nivel mundial se unía la incertidumbre y el nerviosismo en los días previos a coger el avión hasta Japón. Y es que la pandemia y la situación sanitaria obligaba a realizar tantas gestiones que a uno le acababan entrando dudas de si tenía todo correcto: dos PCR con resultado negativo; certificado de vacunación; plan de actividad diario aprobado con sedes a las que podía acceder; descarga de una aplicación para informar de tu estado de salud; y otra aplicación para informarte de si tienes algún contacto cercano que fuera positivo. 
 
Ah, y lo más importante que casi pasa desapercibido: pasaporte, pre acreditación de los Juegos, dinero (yenes en este caso) y el ordenador con sus adaptadores para poder trabajar. Con todo ello y tras 20 horas de viaje más otras tres en el aeropuerto de Haneda (con test de saliva incluido), logré coger la maleta y,  junto al resto de periodistas españoles que íbamos a informar en Tokio, llegar al hotel (primero en bus y luego en taxi individual) con éxito. 
 
Allí comenzaron tres días de cuarentena en los que sólo podíamos salir 30 minutos para comprar comida o entregar el test de saliva diario, no sin antes apuntar en recepción la hora de salida-llegada y nuestro número de habitación. Un desayuno a base de lechuga y un trozo de salmón bastante plastificado, yogur y fruta en almíbar me esperaba en una caja de cartón todos los días al despertar, algo que no invitaba mucho a abrir el ojo. 
 
Pronto llegó la inauguración de los Juegos. Empezaba lo bueno, aquello que ya había hecho en Turín ´06, Pekín ´08 o Londres ´12 (Río 2016 y Pyeongchang 2018 los cubrí en TVE): desplazarte a ver a nuestros deportistas españoles en todas las disciplinas en las que participaron; coger declaraciones después de la competición y darle a la tecla (creo que el ordenador ha hecho bastantes horas extra). Y como algunas sedes estaban relativamente cerca andando pues tocaba echarse la mochila a la espalda y patear parte de la ciudad, hasta el punto de que la primera semana anduve una media de 19 kilómetros diarios. 
 
Las horas de soledad desayunando y cenando en la habitación se contrarrestaban viendo la capacidad de superación y esfuerzo de cualquiera de nuestros deportistas de élite. Sólo pensar en los 33º C y 85% de humedad que tuvieron que soportar los triatletas bien merecía un madrugón a las 5:30 horas para estar a su lado. Y escuchar el himno de tu país a 10.700 kilómetros de tu casa porque Susana Rodríguez y Sara Loehr habían conseguido la medalla de oro, compensaba la incomodidad de llevar la ropa calada toda la mañana (luego vino la ducha y un refresco con frutos secos para compensar la bajada de tensión). 
 
Así fueron transcurriendo los días entre el judo, el tenis, el fútbol para ciegos, el tenis de mesa, atletismo, basket en silla o natación. Días en los que siempre caía una medalla y se sucedía la rapidez por informar a la sociedad española a través de las redes sociales, la web del Comité Paralímpico Español o la de la ONCE. Los grupos de WhatsApp echaban humo con fotos, videos, sonidos, textos... todos conocíamos la mecánica de trabajo y gracias al buen elenco de profesionales que conformábamos el operativo de información en www.paralimpicos.es logramos hacer una labor exquisita, más bien perfecta. 
 
En mi retina se quedarán la medalla de plata de Sergio Ibáñez en judo, después de una decisión arbitral discutible que le hizo salir llorando del tatami; la medalla de bronce de Alejandro Sánchez Palomero en triatlón (fue el primer deportista paralímpico que conocí en el año 2004); o la medalla de plata de Miriam Martínez, un descubrimiento de persona, por encima de deportista, para mi: todo corazón, sonrisas, cariño y esfuerzo. Con ella me salté un poco el protocolo (llevaba más de catorce días en Tokio) para hacernos una foto tras recibir la medalla y entrevistarla: la ocasión lo merecía. 
 
Tampoco olvidaré los pequeños sinsabores de la selección española de fútbol ciegos que por un gol no alcanzó las semifinales; el combate de Marta Arce en su lucha por la medalla de bronce; o la cara de tristeza de Álvaro Valera tras caer derrotado ante Gran Bretaña en un partido de tenis de mesa más que disputado y que le impidió alcanzar la final junto a su compañero inseparable, Jordi Morales. Al fin y al cabo, esto es deporte, pero elevado a la enésima potencia. 
 
Pero por encima de todo me quedo con la experiencia vivida junto a un grupo de periodistas inigualable (faltaba Almudena que dio positivo dos días antes de viajar a Tokio y a la que eché de menos), sin rivalidades, donde las ganas de ayudar y generar buen rollo estaban muy por delante de todo lo demás. Así da gusto vivir unos Juegos Paralímpicos y disfrutar de esta montaña rusa llena de emociones que espero poder volver a experimentar dentro de tres años en París 2024
 
 
Jaime Mulas Granados
Periodista. Gabinete Prensa ONCE
6 Juegos Paralímpicos en la mochila
Categorias: Deporte paralímpico
Hoy arrancan los Juegos Paralímpicos de Tokio. Para mí supone cumplir una ilusión y hacer realidad las muchas ganas que tenia de verme en Japón. 
 
Fue una sorpresa y algo inesperado que yo pudiera participar, y por eso estoy viviendo cada segundo de forma tan intensa. 
 
Entrenar en Tokio está siendo algo duro porque como hay tanta humedad enseguida rompes a sudar, algo que es bastante tedioso porque tienes que estar todo el día secándote. Sin embargo, me ha llamado la atención que no hace tanto calor en cuanto a temperatura. 
 
Justo ayer hemos podido pisar la pista por primera vez y es increíble porque hay muchísima gente de todos los países, de todos los colores y culturas. 
 
Es “superbonito” ver a tanta gente diferente con discapacidad haciendo lo mismo, comprobando que hay algo único que nos une, que es el deporte. 
 
Entrenar en la pista ha sido un poco locura por la cantidad de gente que hay, y más con mi resto visual. Tenemos que buscar espacios para dos, porque yo voy acompañada de mi guía Jonathan Orozco, y eso a veces es difícil. 
 
Otra de las cosas que me ha llamado la atención son los pisos donde estamos alojados y las camas de cartón que son bastante curiosas aunque, si tengo que destacar algo por encima de lo demás es el comedor: el primer día que entré me quedé alucinada porque parece una nave industrial ya que tiene dos plantas y, al margen de la cantidad de deportistas que nos cruzamos, hay todo tipo de comida. 
 
También hay que destacar la amabilidad de los japoneses porque siempre están con una sonrisa, te saludan incluso en español y son enormemente serviciales. Seguramente va en su cultura pero es muy llamativo cómo nos están tratando. 
 
En el piso donde estoy somos siete deportistas y la verdad es que nos organizamos genial. Tenemos la suerte de llevarnos muy bien, algo que facilita nuestra convivencia, lo que considero que es muy importante porque pasamos muchas horas aquí. 
 
Respecto al ambiente en la Villa todos los que ya han disfrutado de unos Juegos dicen que es diferente por el tema de la pandemia. No nos permiten juntarnos tanto, debemos llevar siempre la mascarilla y hay que tener especial cuidado. En cualquier caso conoces mucha gente y hablas con todo el mundo, lo que hace que se respire un ambiente deportivo precioso.
 
También es verdad que yo estoy aquí gracias a la pandemia, que me permitió tener un añito más de preparación y ser más madura a nivel competitivo, lo que ha permitido que me llegue antes el momento de debutar en unos Juegos Paralímpicos.
 
Ahora pondremos todo nuestro esfuerzo e ilusión en lograr competir al máximo y, con un poco de suerte, alcanzar buenos resultados. Las sensaciones son muy buenas y notamos detrás a toda España y a toda nuestra familia Paralímpica .
 
Atleta Paralímpica de la FEDC

 

Categorias: Deporte paralímpico

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Acerca de la ONCE

El compromiso de la ONCE es hacer realidad las ilusiones de miles de personas con discapacidad y de sus familias. Y todo ello (educación, empleo, accesibilidad, nuevas tecnologías, ocio, deporte...) lo logramos gracias a la solidaridad de la sociedad española que, día a día, año tras año, confía en nosotros, acercándose a los vendedores de la Organización y al resto de establecimientos autorizados para la venta de nuestros productos, conocedores de nuestra labor, sabiendo que, si nos necesita, en la ONCE y su Fundación, estaremos a su lado.

Y todo ello lo hacemos con la garantía de ser la única marca en España con el sello de Juego Responsable, con las certificaciones nacionales e internacionales más severas, y que sólo la ONCE ha alcanzado en el ámbito del juego, un aval más de la integridad de nuestra gestión.

Para más información: www.once.es