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El pasado sábado 6 de abril, un grupo de 6 afiliados de ONCE Aragón (Laura, Jesús, José, Susana, Jorge y Ricardo) nos calzamos las botas de montaña muy temprano y nos encontramos con Luis Santos (profesor en la ONCE y montañero) y Fernando (uno de nuestros guías voluntarios). Eran las 7:30 de la mañana y estábamos en la Puerta de la Delegación Territorial de la ONCE en Zaragoza. El motivo por el que merecía la pena madrugar un sábado era, nada más y nada menos, que la ascensión al Pico de los Monjes o Pico des Moines, en francés, (2.349 m de altura), organizada por el Departamento de Servicios Sociales de esta Delegación. Este pico se sitúa próximo a la estación de esquí de Astún, justo en la divisoria de aguas que hace frontera con Francia. 
 
Nuestro querido Luis se puso al volante de la furgoneta de la ONCE, conocida de sobra por todos los presentes, donde unos durmieron y otros charraron hasta que paramos en Villanúa a tomar un cafecito. Cuando abrimos el portón, nevaba más que en los anuncios de turrones, pero Luis insistía en que, según las predicciones de la AEMET, tendríamos una ventana de buen tiempo en la que pararía de nevar entre las 9:30 y las 16 horas. Algunos se lo creyeron, pero otros ya sabemos que Luis es un optimista donde los haya, y nos quedamos callados sin decir nada, pensando que íbamos a pasar más frio que un esquimal en shorts. Entramos al bar Lierde donde nos esperaban todos nuestros guías, Alberto Marín (de Senderos Ordesa), David Ruiz de Gopegui (de Ojos Pirenaicos), Mateo Aldea, (de Caminos a la Cumbre), y los voluntarios, Fernando, Eneko y Adrián. Como os habréis dado cuenta, el grupo de guías es más nutrido que el nuestro, y queremos agradecerles enormemente su buen hacer, pues, con ellos, podemos subir a casi todos los sitios con seguridad y disfrutando.
 
Una vez desayunados, tortilla de patata incluida, hicimos un corro para deliberar y sopesamos otras alternativas. Pero, como parecía que dejaba de nevisquear, decidimos mantener el plan original e intentar la ascensión al Pico Monjes en Astún. Así pues, nos pusimos manos a la obra, entramos en Deportes Azús y le alquilamos a Enrique un ARVA para cada uno por si las moscas. Y es que en cuestión de seguridad no se puede racanear. Esos artilugios, mediante sus antenas de radio, permiten localizar a alguien que haya sido enronado por una avalancha, pero es mejor conjurarse para no tener que utilizarlos. Después, enfilamos para Astún donde aparcamos la furgoneta y nos equipamos correctamente para la misión. El “modelito montañero invernal” consta de: casco estilo minero, cortavientos, más capas interiores que una cebolla de Fuentes (forro polar, camiseta térmica. etc.), pantalón o peto impermeable, botas altas, raquetas de nieve, arnés, guantes, gafas y ARVA. El tiempo estimado para calzarse todo el equipamiento y realizar el test del ARVA es de 20 minutos, pero como todo parece que nos cueste el doble, pues fueron casi 50. Pero bueno, ¿a quién le gusta andar con prisas un sábado? 
 
 Los seis intrépidos afiliados y sus guías, vestidos para la ocasión

Los seis intrépidos afiliados y sus guías, vestidos para la ocasión

 

¿Cómo adaptar el alpinismo a la discapacidad visual?

Para aquellos que no lo conozcáis todavía, la manera de adaptar el alpinismo para personas invidentes o con baja visión es muy fácil. De hecho, si lo piensas, muchas veces las adaptaciones más importantes son las más sencillas. Son necesarios un guía y una barra direccional (preferiblemente de PVC por su ligereza, aunque también las llevamos de madera, más resistentes). El guía se sitúa en primera posición para conducir la “cordada”. En segundo lugar se coloca una persona invidente. En tercer lugar estará una persona con baja visión o, si vamos sobrados de gente, un segundo guía. A partir de aquí hay que aprender a sincronizar el paso para no estorbarse con las pisadas, sobre todo cuando se calzan raquetas.
 

Al mal tiempo, buena escalada

Comenzamos la ascensión partiendo de los edificios de la Estación de Astún. A los pocos minutos, dejó de nevar y salió medio rayo de sol, ¡era la ventana de buen tiempo que decía Luis Santos!... que duró menos que Falete en una bici estática... De hecho, empezó una hora más tarde de lo que AEMET predijo y acabo como 3 horas antes, en total  casi 5 minutos de buen tiempo en los que empezó a murmurar algo así como… “Veis chicos, ya ha salido el sol”; “Vaya chicharrina”; “Y no me creíais, ¿eh?”… 
 
Continuamos monte arriba, despacio pero con ganas, con cuidado, pero al mismo tiempo con seguridad, siguiendo la huella que nuestro guía y amigo Mateo abría en la nieve. El paisaje acústico-visual que nos rodeaba era estupendo. Visualmente, las montañas estaban cubiertas por un manto esponjoso de nieve blanca recién caída; el cielo, también blanco, se confundía fácilmente con el final de las cumbres más altas. La nota musical la aportaba el pequeño riachuelo que discurre por el Barranco del Escalar con agua procedente del deshielo que en ese mismo momento se estaba produciendo. Conforme el grupo íbamos ganando altura, el ruido se fue disipando hasta que, suavemente, desapareció dándonos una pequeña pista, la temperatura había descendido por debajo de los cero grados. La montaña a -1º era mucho más silenciosa, solo se escuchaba el rumor del viento, el crujido rítmico de nuestras pisadas y los ladridos de Yosi ,el perro de nuestro guía David. 
 
Pero un extraño zumbido rompió el sólido silencio de la nieve. Parecía como si un enjambre de avispas estuviera aproximándose a nosotros… ¡pero no! era el dron de nuestro guía David sobrevolándonos. Desde luego David, eres apañadico y moderno a partes iguales ¡subir un dron hasta allí arriba! la verdad es que fue la guinda del pastel. Además sacó unas fotos chulísimas. Mirad:
 
 El grupo fotografiado en cenital, desde el dron de David

El grupo desde el dron de David

 

Parada y retroceso

Continuamos la ascensión y llegamos a un lugar que aparentemente no tenía nada de especial, sin embargo, nuestros guías se detuvieron. “¡Genial, por fin un descanso!” -pensé. Mientras me atiborraba a frutos secos, inesperadamente David pronuncio la siguiente frase “Chicos, hay que volverse, la nieve está mal”. La montaña, además de bella, tiene ocultos sus peligros y hay que conocerlos. La cercanía de unas laderas cubiertas por un importante espesor de nieve recién caída no pasó desapercibida para nuestros guías, que habían aprovechado el parón para hacer un “test” sobre el manto nivoso. Este test requiere encontrar una zona con una inclinación similar a la de la ladera que debíamos atravesar a continuación. En ese mismo lugar con una pala se aísla un bloque de nieve. A  continuación se dan un golpecito con esa misma pala sobre el bloque de nieve simulando el paso de unos esquiadores. El resultado fue claro, el bloque de nieve se desplazó de forma conjunta con el primer impacto y finalmente calló, dejando al descubierto el suelo herboso desnudo. A ojos de los expertos, este resultado indicaba que la nieve caída en los últimos días todavía formaba una única y espesa capa de nieve muy poco compactada que se desprendería con facilidad si la cortábamos con nuestros pasos. 
 
En este punto la montaña nos enseñó una de sus lecciones más importantes “Hay que saber volverse”. Eran muchas las ganas de subir, de superarnos, de conseguirlo, de tener ese memorable selfie de grupo en la cima, pero las condiciones no eran, ni mucho menos, las idóneas. Como dijo Alberto “Si continuamos seguramente no pasará nada, pero es un riesgo que no estoy dispuesto a asumir”. La verdad es esa, habíamos ido para aprender, para divertirnos y eso ya lo habíamos cumplido con creces. No hay ninguna razón para asumir riesgos, por bajos que sean o nos lo parezcan, ahí están, y nunca hay que olvidarse de que las cosas no pasan hasta que pasan. Me siento muy orgulloso de la excursión porque suponía un reto importante para todos nosotros, pero más orgulloso me siento de la actitud del grupo acatando las normas sin rechistar y con buen humor, a pesar de que las ganas de subir eran muchas, y llevábamos mucho tiempo esperando conseguirlo. 
 
Emprendimos la vuelta descendiendo a buen ritmo hasta reencontrarnos de nuevo con el rumor del agua discurriendo por el barranco del Escalar. Ahí los guías decidieron tomar un camino diferente para dibujar un recorrido circular. Pudimos ver una plantación de pinos, con sus acículas verdes repletas de nieve, cuyo cometido es la protección de la estación de Astún frente a avalanchas. Entre ellos había situadas unas vallas de hierro y madera que también sirven para frenar la fuerza de la nieve ante un posible alud. Gracias a estos elementos, esta ladera, a pesar de tener una importante inclinación, es segura. Después de transitar por ella nuestro camino finalizó en un terraplén justo antes de llegar a la carretera. Allí, los guías prepararon una cuerda para que pudiéramos bajar haciendo rápel. Una vez agarrada la cuerda de mi arnés procedí a dar pasitos para bajar por aquella cuesta, y, os lo recomiendo: ¡está súper chulo! Aunque tengo que reconocer que llegó un momento que me torcí un poco y acabe el rapel por los suelos. Eso sí, me consta que no fui el único...
 

La discapacidad visual no es una limitación para la aventura

Tras finalizar la excursión a eso de las cuatro de la tarde, nos fuimos a comer todos juntos unos huevos fritos al Mesón Albergue Aysa, justo en la frontera, que bien merecidos nos los teníamos después de toda la caminata. Tras la agradable velada de grupo, llegó el momento de despedirnos de nuestros guías con la mirada puesta en la próxima salida y pensando también en un segundo asalto al Pico de los Monjes, al fin y al cabo él siempre estará ahí esperándonos. Así que nos montamos en la furgoneta y emprendimos nuestro viaje de regreso hasta Zaragoza dejando atrás todo aquel paisaje blanco y nublado mientras la nieve continuaba cayendo suave sobre las laderas de las montañas. Al llegar a nuestras casas, ya habíamos recibido este fantástico vídeo realizado por David con imágenes de su dron, y al día siguiente recibimos un video-documental por parte de Luis. Sin embargo, la mayor sorpresa ha sido nuestra reciente aparición en La Sexta Noticias. Todo el grupo estamos muy agradecidos al informativo y su equipo por la difusión recibida, que seguro servirá para que otras personas con discapacidad se atrevan a salir a la montaña. No obstante, creo que lo más importante es haber podido mostrar a la sociedad cómo las personas con discapacidad visual también somos capaces de realizar actividades que entrañan cierta dificultad y riesgos, y que no todo el mundo se atreve a realizar.
 
Ricardo Badía
ONCE Aragón
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Categorias: Servicios sociales

Acabamos de clausurar la 17 Bienal de la ONCE , en la que hemos ofrecido un total de 16 espectáculos en 15 localidades de Extremadura.

Cáceres, Plasencia, Mérida, Almendralejo, Montijo, Villanueva de la Serena, Llerena, Don Benito, Navalmoral de la Mata, Trujillo, Puebla de la Calzada, Olivenza, Jerez de los Caballeros, Zafra y Badajoz  han conocido y compartido el panorama teatral ONCE y este,  en su cómputo global, es muy alentador. Las agrupaciones teatrales de la ONCE gozan de una excelente salud artística debido, principalmente, al entusiasmo apreciado en los montajes, con un denominador común: el esfuerzo en profundizar, investigar e innovar, sin complejos,  por las evidentes limitaciones que afectan a la gran mayoría de los actores y actrices afiliados, en todos los ámbitos que abarca el universo teatral (puesta en escena, interpretación,…).

El carácter no profesional del movimiento teatral ONCE no ha dificultado ni ha impedido obtener unos resultados más que notables en todos los montajes presentados pero algunos, como por ejemplo los espectáculos de las agrupaciones “Orozú” de Cádiz, “Valacar” de A Coruña, “Múxicas” de  Ourense o “La Ruina” de Albacete, han alcanzado un nivel en sus propuestas superior a muchos montajes profesionales que actualmente se están exhibiendo en los circuitos nacionales, y otros, como los de los grupos “Sa Boira” de Mallorca, “Tiflonuba” de Huelva, “Jacaranda 11” de Granada, “Antígona” de Las Palmas de Gran Canaria, “La Luciérnaga” de Madrid y el invitado y anfitrión de este año, “La Porciúncula” de Badajoz, con unas propuestas afinadas y enérgicas, que han subido el listón de la calidad artística de nuestro festival de forma muy contundente .

Porque lo que hemos vivido estos días, básicamente, a partes iguales, ha sido el de tesón, el talento y el esfuerzo, el valor seguro que ha hecho posiblemente de esta 17 Bienal de Teatro ONCE una de las mejores ediciones hasta la fecha en términos estrictamente artísticos. Aunque la tierra que nos ha acogido y el entusiasmo de su público, también nos ha permitido vibrar y comprobar que, a otros niveles, también ha sido una de las mejores bienales que hemos ofrecido.  

Las claves del éxito de estos espectáculos radican en la gran complicidad entre los actores y la propuesta artística de la dirección, que consigue puestas en escena muy originales, atractivas, sugestivas,  siempre a favor de obra y, sobre todo, a favor de las capacidades de los actores, creando ejercicios lúdicos en los que la diversión de los componentes no está reñida con la disciplina necesaria para afrontar retos como los programados. Celebramos el Día Mundial del Teatro de la mejor manera posible, haciendo teatro en un teatro. Gógol, Zorrilla, Jonson, Lorca, Molière, Mihura son sólo algunos de los dramaturgos que han creado personajes para que nuestras actrices y nuestros actores ciegos les den alma, voz y cuerpo y, de esta forma, el público les vea, les sienta y les disfrute.

No hay nada más terapéutico que meterse en la piel de otro y sentir lo que que otros sienten, pero también es terapéutico sentarse a observar las vidas ajenas y no tan ajenas que te ofrece un escenario, para hacerte reír, pensar y emocionar para reflexionar sobre tu propia vida. Con el teatro todos ganamos, los que salen a hacer y los que se sientan a ver.

Celebramos con esta bienal más de 30 años sobre los escenarios y esperamos poder celebrar otros tantos con el mismo entusiasmo y entrega como hasta ahora. ¡Mucha mierda!

 

Esteve Ferrer

Director artístico de la 17 Bienal de teatro ONCE

Categorias: Cultura
Un padre ciego, otro con discapacidad visual grave y la madre de una niña ciega saltan a diario las barreras de los prejuicios y las limitaciones presupuestas. Todas las familias del mundo quieren lo mejor para los más pequeños de la casa. La discapacidad, la de los padres o la de los hijos, no cambia para nada esta premisa que se celebra en el Día del Padre, 19 de marzo, en todos los hogares con un reconocimiento a quienes entregan su vida para cuidar a los hijos. Padres y madres, responsables de una vida plena y en igualdad, sin barreras y sin limitaciones, para un aprendizaje que puede llegar a encontrar en la discapacidad una oportunidad de madurez, adaptación y cooperación.
 
Ceferino Jorge, ciego total, padre de dos jóvenes, Lucía de 24 y Ceferino de 29 años de edad, y Sergio Sáez, persona con discapacidad visual con dos mellizas, Martina y Miranda, de cinco años, siempre tuvieron claro que querían tener hijos, a pesar de que se podían enfrentar a multitud de inconvenientes. Por ejemplo, en el caso de Jorge, que sus hijos podían heredar, como finalmente ocurrió, su glaucoma genético, o, en el de Sáez, que sabía que, a causa de su diabetes terminará perdiendo la vista. Para el último, esta circunstancia se convirtió en un acicate por la que acelerar su decisión de tener descendencia y disfrutar de ello.
 
Ninguno de los dos sintió cuestionada su capacidad para afrontar todas las funciones que se derivan de la paternidad. Por el contrario, ambos hombres se ocuparon, desde el primer momento, de dar biberones, cambiar, bañar y atender las enfermedades de los niños. Jorge tuvo que llevarse a su hijo recién nacido a Madrid para que le pusieran un tratamiento adecuado para su glaucoma mientras su mujer se recuperaba de la cesárea y Sáez, por su parte, se encargó de las labores del hogar y de la crianza de sus hijas durante los primeros cuatro años porque, justo en ese tiempo, recibió la incapacidad laboral.
 

Hijos orgullosos de sus padres con discapacidad

Tanto Ceferino Jorge como Sergio Sáez creen que sus hijos se sienten orgullosos de tener padres con discapacidad. Jorge recuerda como, cuando Ceferino y Lucía eran pequeños, les llevaba de la mano al colegio y Sáez cuenta que Martina y Miranda presumen de que trabaja en una oficina para ayudar a otros ciegos, además de que le advierten de los escalones y le muestran la cara de los perros siempre que pasean por la calle.
 
Los dos protagonistas coinciden en que tener padres con discapacidad visual ha hecho madurar antes a sus vástagos por como tratan al resto de las personas y por el compromiso social que tienen desde niños. Esta característica también la comparte la hermana pequeña de Marina Camacho. Ella, por su edad, no entiende muy bien qué significa que su hermana sea ciega, pero sabe que debe avisarle cuando se acerque a un bordillo y darle la mano cuando pasean juntas. Marina es una niña de 10 años. Su madre, María Muñoz, narra que, debido a una enfermedad durante el embarazo, tuvieron que provocarle el parto. Marina venía con una hermana gemela que no sobrevivió porque ambas criaturas pesaban muy poco y padecían problemas derivados de su nacimiento prematuro. Una de estas dificultades fue la que causó a Marina la ceguera que, desde entonces, la acompaña.
 
María, no obstante, aceptó pronto la situación de su niña y a la semana ya acudió a la ONCE para que la informaran del proceso a seguir. Ella trata a Marina con la mayor naturalidad posible e intenta no sobreprotegerla. Está encantada con su niña porque le transmite mucha alegría y es un motivo por el que sonríe a diario. Cree que un momento crítico podría producirse durante la adolescencia de Marina porque es, a sus ojos, muy vulnerable, pero espera que, para entonces, la chica se relacione, sobre todo, con su grupo de amigos de la ONCE en el que confía mucho. Siempre existe el miedo a que, por ejemplo, salga por la noche y se quede sola, aunque los niños de su colegio nunca permiten que Marina juegue sola en el recreo. Ellos han comprendido que ella no les ve y la buscan en todo momento. Es uno de esos colegios con recreo inclusivo.
 
Ceferino Jorge, Sergio Sáez y María Muñoz reconocen el papel importante de la ONCE a la hora de aceptar la ceguera y la discapacidad social, así como para proporcionarles los apoyos necesarios en cada momento, aunque no los hayan necesitado. La ONCE cuenta con un equipo de expertos que ofrecen ayuda psicológica, de rehabilitación práctica y de atención social para compensar las carencias de cada etapa. María asegura que la ONCE es “fundamental” en la vida de su hija. “La ONCE es el camino de Marina. El camino hacia la integración, hacia todo, hacia su vida laboral, hacia su autonomía. Para mí, la ONCE lo es todo”, declara concluyente.
 
Por su parte, Ceferino y Sergio recomiendan a las personas ciegas o con discapacidad visual lanzarse a la paternidad. “Nosotros somos lo que queremos ser”, esgrime Ceferino. “Si yo he aprendido algo en la ONCE, y al ver a compañeros míos, es que no hay nada imposible”, termina Sergio. 
 

 

Categorias: Discapacidad

Todos querían que nevase, que nevase mucho en la Jacetania, en el Valle del Río Aragón, Pirineos. Un nuevo grupo de valientes aventureros, menores de 16 años, se embarcaba el pasado fin de semana en una escapada llena de emociones y sensaciones para estar en pleno contacto con la naturaleza, acariciando animales y acariciando laderas nevadas con esquís de fondo. Jara, Arnau, Diana, Winsdom, Paula, Shobha, Izarbe, Sergio, Alex, David, Alicia y Luis fueron a conocer las vidas de Xabi, Teresa, Richard y Pirri. El grupo echó de menos a sus compañeros Jorge y Khadija, bajas de última hora por la impertinente gripe que castiga en estas fechas a media España.

Así, dos furgonetas partieron de ONCE Aragón hacia el norte, en busca de frío y diversión, en un fin de semana especial organizado por esta Deletación Territorial para sus afiliados y de convivencia que cada año se repìte y tiene más éxito entre los jóvenes de ONCE de la comunidad maña.

Gran viaje con ilusión y varias paradas

El viaje empezaba en Santa Cruz de la Serós, una pintoresca localidad cercana a Jaca donde esperaba Xabi, un enamorado de los animales y de la vida sencilla y comprometida en sintonía con el campo. Allí se ha construido la Granja Riorcal, con una vivienda y unas instalaciones granjeras que parecen casitas de la mismísima Hobbitown, la aldea de los hobbits. Contaban los asistenes que Xabi contagia, en menos de un minuto, su pasión por los animales. A todos los pequeños les enseñó una vaca, caballos, mulas, burros, mastines, cabras... Y, cómo no, los que se atrevieron pudieron montar en un burro manso al que incluso hubo que convencer para que se moviera. La experiencia era para todos los sentidos, pudiendo oler directamente su pelaje, acariciarlo y ver bien de cerca su morfología. Los realmente valientes hasta pudieron tocar los cuernos de la vaca... Muchas preguntas surgieron, mientras el grupo asaba chorizos para merendar y prepararse para la siguiente parada, ya en busca del alojamiento de la primera noche, en Canfranc.

El Albergue Sargantana dejó la segunda planta libre para el grupo de intrépidos, una buena decisión para no molestar a otros huéspedes. Antes de dormir, tocaba repasar el día juntos y terminarlo dándole un punto de magia e historia con la visita nocturna a la espectacular Estación Internacional de Ferrocarril de Canfrac, en un show interactivo, con un emocionante juego de luces, música y narración que maravillaron al equipo.

El sábado y el domingo eran los días de la montaña y el esquí, en las pistas de Candanchú. Los instructores de esquí, Pirri y Richad, atendieron y enseñaron al grupo de novatos estupendamente mientras ayudaban a perfeccionar a los veteranos. De esta forma, el equipo se dividió en dos grupos para poder aprovechar mejor las clases de esquí personalizadas y en cuestión de minutos todos los jóvenes ya estaban deslizándose por las laderas pirenaicas. El circuito, a los pies de la montaña de la Zapatilla, recorre los llanos de la Rinconada, una zona ondulada donde la pista marcada recorre bucle tras bucle un camino muy divertido y variado, ideal para iniciarse en este deporte donde la técnica es más importante que la velocidad. Los que se estrenaban en la actividad pronto le cogieron el truco a lo de deslizarse por la huella. Los que ya habían venido otros años enseguida demostraron sus destrezas.

Por la tarde, tras descalzarse las pesadas botas, tocaba volver al albergue para hacer repaso y conclusiones en una divertida actividad conjunta en el comedor donde se idearon y trabajaron un par de murales donde contar la experiencia con la montaña y este deporte de nieve. Risas, buenos recuerdos, planes para el día siguiente y la sensación de haberlo pasado en grande revolcados por la nieve con estos esquís que se embalan sin darte cuenta y llegan a alcanzar importantes velocidades en pendientes concretas.

Y todavía quedaba el domingo, antes de regresar a casa, en otra jornada llena de diversión, mejora de destrezas y un sol de ensueño pese a las bajas temperaturas pirenaicas. 

Sin duda, una actividad para repetir al año que viene.

Categorias: Servicios sociales

Se acerca el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, y las dos viceconsejeras del recién elegido Consejo Territorial de la ONCE en Andalucía, Ceuta y Melilla, las dos directoras que se han incorporado al equipo de dirección, el Almería y Algeciras, en este nuevo mandato, junto con otras dos afiliadas andaluzas explican su recorrido vital, sus proyectos, expectativas y cómo pelean diariamente para que la sociedad no las discrimine por su sexo. Ellas son #AuténticAs.

La ONU, a través de la celebración del 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer, conmemora la lucha que las féminas llevan a cabo para participar, en plena igualdad de condiciones con respecto a los varones, en todos los aspectos de la vida pública y privada. Con este objetivo, las Naciones Unidas proclamaron 1975 Año Internacional de la Mujer. Esta iniciativa, a pesar de que en ciertos países como Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza ya dedicaban desde 1911, el 19 de marzo a homenajearlas, significó un impulso importante para el reconocimiento de la igualdad de hecho y de Derecho de las mujeres. En la actualidad, esta jornada ha adquirido especial relevancia y ha logrado hitos de participación impensables un lustro atrás. Las responsables, las afiliadas y las trabajadoras de ONCE, como no podía ser de otro modo, también reclaman sus derechos y libertades en esta fecha tan importante.

La vicepresidenta segunda del Consejo Territorial de Andalucía, Ceuta y Melilla, Milagros Rodríguez, resalta la importancia de la formación de las mujeres para abandonar el estereotipo de la mujer sólo como ama de casa. “Cada vez somos más las que queremos optar a un puesto de trabajo igual que los hombres, aunque todavía queda mucho camino que recorrer para conseguir ese objetivo”, reflexiona.

La consejera no se quiso olvidar de todo el esfuerzo y los años que le ha costado alcanzar su actual posición laboral porque, aparte de ser mujer, tiene una discapacidad y eso le somete a una doble discriminación. Sin embargo, piensa que su tesón ha merecido la pena. Ahora, en su nuevo papel de vicepresidenta del Consejo, Milagros Rodríguez siente ilusión, alegría, tranquilidad y mucho orgullo. “Mi objetivo es poner mi granito de arena para que la ONCE siga creciendo y para tener una sociedad más igual”, subraya. Rodríguez pasará el 8-M “reivindicando, trabajando y luchando para que las mujeres tengan, en esta sociedad, el puesto que se merecen”.

Por su parte, la vicepresidenta tercera del Consejo, Leonor Basallote, considera que, progresivamente, la sociedad valora más el talento de las mujeres y les ofrece un número mayor de oportunidades, aunque no esconde que, a su juicio, “queda bastante camino que recorrer” en este sentido. Aceptar su nuevo cargo le ha supuesto renuncias porque la conciliación familiar y la responsabilidad, en ocasiones, están reñidas. Afronta esta etapa de su vida con cautela, ya que le impone respeto. “Representas a un colectivo y, al ser mujer, siempre piensas que vas a ser un poco más observada”, lamenta. Leonor se compromete a trabajar duro durante los próximos cuatro años y festejará el Día de la Mujer centrada en sus quehaceres.

Un camino largo y difícil: historias en femenino

El camino de la flamante directora de la ONCE en Almería, María Jesús Segovia, ha sido, en sus propias palabras, “largo y difícil” porque, tanto en lo laboral como en lo personal, su vida no le ha permitido demasiado descanso. Es madre de cuatro chicos. Uno de ellos, al igual que ella es afiliado a la ONCE. Otro padece una discapacidad intelectual y el resto son sanos. Cuando su vástago requería cuidados especiales por su deficiencia cognitiva se involucró, por completo, en todo lo referente a su bienestar. No obstante, más tarde retomó sus estudios superiores y regresó al mercado de trabajo.

Ahora se muestra ilusionada con el reto de dirigir la ONCE en Almería.  “Fue un momento para mí muy emocionante porque yo no me lo esperaba. No, porque no considere que no pueda hacerlo bien o que no esté preparada, sino, porque también pienso que hay muchas personas con mucho mérito”, indica. Segovia, en lo íntimo, desea que su familia acepte todo lo que conlleva su nueva responsabilidad y lo viva con alegría y, en lo profesional, que los afiliados almerienses salgan a la calle sin complejos, que los agentes vendedores continúen siendo referentes de la sociedad, centinelas de la ilusión, así como que la organización se vuelque con su provincia.

Segovia disfrutará del Día de la Mujer con mucha alegría y muy contenta de ser mujer. “Si naciera de nuevo, querría volver a nacer mujer”, manifiesta. “Con el resto de compañeros en Almería, por supuesto que organizaremos algo porque esa alegría, que toda mujer debe tener y que debe llevar a gala, hay que celebrarla y hay que ponerla en la calle”, defiende.

Asimismo, la directora de la ONCE en Algeciras, Gema Valderrama, destaca la creciente importancia de la mujer en la sociedad. “Por lo menos ahora nos están dando un sitio que antes no teníamos”, agrega. La directora agradece que la ONCE haya apostado, desde el principio, por su potencial porque en esta entidad no existe ningún tipo de discriminación, aunque admite haberla sufrido en otras empresas.

Davinia Navarro (Granada, 1982) tiene una dilatada experiencia laboral, en la que ha desempeñado distintas funciones, de empleada a empresaria, en diferentes empresas del sector de las telecomunicaciones, hasta que en 2007 engrosara la plantilla de vendedores de la ONCE. En su opinión, tener un empleo resulta fundamental, sobre todo, para las mujeres porque, atendiendo a su propio caso, enriquece en el plano emocional, facilita la independencia económica, y ayuda a conseguir una vida plena.

Navarro es la segunda de tres hermanos, uno de ellos, el mayor, es varón y todos ellos tienen una discapacidad visual grave provocada por una enfermedad de la retina que se llama Starcaht. A pesar de que confía en que sus padres han querido brindar la misma educación a todos sus hijos, si se retrotrae veinte años, encuentra que el hombre ha tenido algún que otro privilegio más, que la pequeña y ella. Por ejemplo, apunta el miedo que existía, al menos, cuando ella era niña a que las jóvenes salieran a estudiar o trabajar fuera de su ciudad.

A este respecto, Navarro sostiene que los trabajadores hallan menos obstáculos a la hora de conciliar las jornadas laborales con las tareas del hogar porque, normalmente es la mujer quien se encarga de estas últimas. Para defender esta teoría, Navarro se fija en el modelo familiar de su hermano, que también se dedica a la venta dentro de ONCE, y en el suyo antes de separarse. Resalta que su cuñada se ha ocupado siempre, más que él, de los asuntos domésticos y que su exmarido, aunque colaboraba, no asumía por completo el papel de padre y trabajador.

Eva María Chouza (Cádiz, 1973), vendedora del cupón de la ONCE desde 2004. Aunque es diplomada en Educación Social, estudia el Grado en Educación Social y el de Psicología en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Eva, por ser la mayor de 7 hermanos, cuatro chicos y dos chicas, repartía las tareas del hogar entre los pequeños y no hizo distingos entre los niños y las niñas. En su vida de casada, presume de que su marido es una persona con conciencia y en su casa asume, incluso, más labores que ella. “En ocasiones es difícil, pero yo lo vivo con cierta normalidad”, afirma.

En cuanto al empleo, Eva ha desempeñado diferentes trabajos desde que, siendo muy pequeña, se introdujese en este mundo como empleada del hogar. Recuerda con pena como, a la “hora de acceder al mercado laboral podía dedicarse únicamente” a servicios de limpieza domiciliaria, a impartir clases particulares o al cuidado de mayores.

Chouza padece una degeneración de la vía prequiasmática bilateral. Por causas derivadas de su enfermedad, necesitó proteger su ojo temporalmente. Esta circunstancia le dificultó, aún más, su contratación. En las entrevistas le preguntaban cuándo le retirarían el parche. Ella no duda y suma a las dificultades con las que se encuentra por ser mujer, otras por tener discapacidad visual grave. Eva pasará el 8-M trabajando.

Christian Díaz Rodríguez

ONCE Andalucía

Categorias: Igualdad

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El compromiso de la ONCE es hacer realidad las ilusiones de miles de personas con discapacidad y de sus familias. Y todo ello (educación, empleo, accesibilidad, nuevas tecnologías, ocio, deporte...) lo logramos gracias a la solidaridad de la sociedad española que, día a día, año tras año, confía en nosotros, acercándose a los vendedores de la Organización y al resto de establecimientos autorizados para la venta de nuestros productos, conocedores de nuestra labor, sabiendo que, si nos necesita, en la ONCE y su Fundación, estaremos a su lado.

Y todo ello lo hacemos con la garantía de ser la única marca en España con el sello de Juego Responsable, con las certificaciones nacionales e internacionales más severas, y que sólo la ONCE ha alcanzado en el ámbito del juego, un aval más de la integridad de nuestra gestión.

Para más información: www.once.es