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Puede parecer un poco raro pensar que existen estudios para informar sobre el juego responsable y seguro, sobre cómo comunicar estos conceptos y analizar las formas de hacerlo. Y seguro que la gente se sorprendería al saber que eso es lo que hacemos en la Cátedra Extraordinaria sobre Juego Responsable y su Comunicación de la ONCE y la Universidad Complutense de Madrid. En ella, constantemente, estamos buscando y analizando nuevas formas de promover un consumo responsable y de evitar que los usuarios tengan alguna incidencia con el juego.

 

Uno de los últimos estudios que hemos hecho está relacionado con la mejora de la comunicación en salud de los operadores de juego, en concreto, con la metodología empleada en Juegos ONCE. Y ahora pensaréis, ¿qué es Juegos ONCE? Pues es la web oficial de las loterías responsables, seguras y sociales de la ONCE. En ella, los usuarios se registran y pueden acceder a todas las modalidades de juego que la Organización tiene, todo, bajo unos estrictos estándares de seguridad que, de forma continua, se están revisando y analizando. 

 

Llegados a este punto, quizás os parezca algo menos extraño esto de la comunicación en el juego responsable, ¿no? Pues bien, os voy a intentar explicar de una forma sencilla nuestro último estudio relacionado con los mensajes que se lanzan a los usuarios en materia de prevención, una de las herramientas de salud pública más utilizadas para reducir los posibles daños causados por el juego patológico.

 

En este estudio, en concreto, hemos analizado los correos que dicho operador manda a los usuarios que sobrepasan determinado límite de gasto de forma recurrente. Esto es un protocolo de varias fases que tiene el portal para “alertar” a los propios jugadores. Y os preguntaréis que cómo lo hemos hecho. Voy a intentar resumirlo. Se han utilizado varias metodologías, entre las que se incluyen la creación de ‘focus group’ o grupos de personas para analizar un tema; entrevistas con personalidades del juego y la publicidad; y una prueba de concepto. 

 

Partimos del análisis de los diferentes modelos de correos electrónicos que la ONCE envía a sus clientes desde el sitio web de Juegos ONCE, los cuales han sido elaborados basándose en otros operadores de juego asociados a otras loterías europeas. Estos mensajes se envían para prevenir consumos abusivos, siempre de acuerdo a criterios muy severos establecidos por la ONCE.

 

Tras analizar los mensajes iniciales, elaboramos un cuestionario que, posteriormente, pedimos cumplimentar a dos grupos de 45 y 43 participantes, de los que hemos extraído conclusiones muy interesantes. Hay que tener en cuenta que a cada grupo se les presentó diferentes mensajes; al primero los mensajes antiguos y, al segundo, los mensajes propuestos a partir de los resultados y comentarios del primer grupo. 

 

Lo que pudimos ver en ambos es que lo que más impacta en este tipo de comunicación es el tipo de contenido y de mensaje, pero también fue interesante ver que las respuestas, dependiendo de la edad, eran diferentes y, por lo tanto, necesitan un tratamiento diferente; no es lo mismo dirigirse a personas entre 18 y 35 años que a las personas de más de 35 años. Pero lo que fue más característico es que en el primer grupo se mencionó la complejidad y longitud de estos mensajes, lo que provocaba que, lamentablemente, no se leyeran. 

 

Visto lo anterior, se consideró que lo más óptimo era redactar mensajes más breves y directos, con mayor riqueza de formato, y resaltando la información de consumo y de Juego Responsable de forma más directa.

 

Sólo con esta conclusión, este estudio nos ayuda a establecer claves que promuevan un cambio en la conducta del consumidor y permitan obtener el máximo beneficio de las políticas de juego responsable; nos facilita entender a los consumidores, ya que conocemos de forma más directa sus sensaciones y, a la vez, nos ayuda a crear unos mensajes más adecuados, que sean más efectivos y puedan llegar más y mejor.

 

Tras leer este “pequeño resumen”, seguro que te ha entrado alguna curiosidad por todo esto de la Comunicación en el Juego ResponsableSi es así, te aconsejo que visites nuestra web y eches un vistazo a todo lo que hacemos, que, seguro, te sorprenderá: Cátedra Extraordinaria de Investigación sobre Juego Responsable y su Comunicación

 

 

Guillermo Mejías Martínez
Doctor Investigador 
Cátedra Extraordinaria sobre Juego Responsable y su Comunicación

Tras una larga espera, por fin llego el día: el grupo de montaña de la ONCE Aragón afrontábamos con entusiasmo y muchísimas ganas el Barranco Os Lucas, en Orós Bajo (Huesca), en el pirenaico Valle del Tena. Desde hacía tiempo nos hacía mucha ilusión planificar esta salida a la montaña pero, por cuestiones coyunturales o por circunstancias personales no terminábamos de organizarla. Al final, cuadrando los calendarios y la disponibilidad de todos, lo conseguimos. Jorge, Jesús, Javi y yo, los miembros del equipo, acompañados por Dani, un voluntario de ONCE y montañero en sus ratos libres; Alberto, nuestro guía de montaña; y Luis, maestro de la ONCE y experto montañero emprendíamos la expedición.

 

Por fin llegó el día y, como cada vez que realizamos estas actividades, nos reunimos en la Delegación de Zaragoza cuando aún no había amanecido para emprender rumbo al Pirineo. A medio camino, hicimos la parada de rigor, para recoger a quienes viven cerca de la zona (ya en la provincia de Huesca) y tomar un breve desayuno mientras nos poníamos al día de los planes para la jornada. Nuevamente, nos pusimos en marcha y, al llegar a Orós, nuestros nervios fueron ya palpables. Cada vez íbamos hablando más, preguntando sobre el recorrido, los saltos, etc… Entonces, fue cuando conocimos a Dani, nuestro guía en el barranco y el encargado de darnos el material que nos haría falta (neopreno, arnés y casco).

 

Laura Moya probando el equipo de descenso en una paredNuestra impaciencia por comenzar nos hizo realizar la aproximación al Barranco Os Lucas a toda velocidad, ¡pese a que era cuesta arriba! Una vez en el inicio del barranco, nos colocamos el neopreno, arnés y casco y nos abrochamos bien nuestras botas de montaña pero, antes de empezar el descenso, escogimos una pared lateral para hacer un breve pero eficaz recordatorio de cómo rapelar manejando el ocho, cuerdas y mosquetones. Ahora sí, empezaba la aventura.

 

Iniciamos el barranco caminando por el cauce del río, donde tanto los guías como todos nosotros íbamos palpando el suelo con los pies, ya que el agua impedía ver las piedras del fondo y teníamos que ir salvando algún que otro escalón. Al poco de empezar llegamos a nuestro primer rapel y a nuestro esperado salto. Primero, preparamos las cuerdas y, mientras Dani, nuestro guía en el barranco, nos aseguraba desde arriba, Alberto nos esperaba en un saliente de la bajada, Luis nos aguardaba en la zona de salto y el otro Dani, nuestro voluntario, nos recogería en la poza de agua.

 

Uno de los miembros del equipo bajando por una cascada con la ayuda de un guíaFuimos escogiendo en qué orden íbamos a descender y repasando cuidadosamente los pasos más técnicos de esa primera bajada y así, nos dispusimos a bajar de uno en uno, primero rapelando por la cascada y, una vez que llegábamos a Luis, teniendo absoluta fe en su puntería para indicarnos hacia donde saltar. Unos tres o cuatro metros, pero… ¡qué tensión!

 

Recuerdo que mientras Luis me confirmaba que donde señalaba era lugar seguro y Alberto desde arriba me repetía: “como en el salto de longitud, ¡un paso y hacia arriba y adelante!”, mi cabeza solo pensaba: “cruzar los brazos, piernas ligeramente flexionadas y taparme la nariz, pero, ¿me va a dar tiempo a todo eso?”. Tan rápido flexioné las piernas que ¡menudo culetazo! Pero la verdad es que el salto nos llenó de energía, cuando llegábamos a la orilla después de nadar en la poza a la que habíamos caído no parábamos de comentar lo que habíamos sentido cada uno en el salto y de elucubrar con entusiasmo lo que encontraríamos en el resto del recorrido.

 

Continuamos descendiendo por el cauce del río y pasando por escalones que, en ocasiones, nos hacían poner culo al suelo para salvarlos con mayor seguridad y evitando resbalones. Mientras caminábamos nos acompañaba el olor a musgo, a piedra mojada y el sonido del agua formando ruidosos rápidos o suaves remansos y avanzando un poco más, llegamos… ¡al tobogán!

 

Laura descendiendo por el tobogán naturalAlgunos habíamos saltado en alguna que otra poza, pero ¿dejarnos resbalar en la piedra hasta llegar al agua? ¡Eso sí que era nuevo! Aquí no hacía falta ir asegurados con el ocho, las cuerdas y el arnés, sólo era necesario repasar la posición de seguridad para la bajada y disfrutar del viaje. Así que, primero, nuestro voluntario, Dani, nos esperaría en el agua para conducirnos a la orilla y, por último, los guías. Organizados ya, nos tiramos del tobogán de doce metros. Como no podía ser de otra forma, la concentración me duró el tiempo en el que me colocaba en la posición de bajada y me sujetaban por el arnés, después fue como volar. El deslizamiento era tan ligero que en el último tramo del tobogán mi cuerpo ya no rozaba la piedra y al instante, de lleno a la poza. En este punto a todos nos llegó el agua al cerebro, ya que era difícil advertir en qué momento debíamos soltar aire o taparnos la nariz, aun así, fue uno de los pasos más emocionantes del recorrido, una nueva sensación para todos.

 

Conforme íbamos avanzando por el cauce del río hacia el final del recorrido, íbamos comentando que se nos estaba haciendo muy corto… de hecho, a pocos pasos nos encontramos con nuestro último descenso, un rapel de 30 metros a la orilla de una impresionante cascada. Nuevamente los guías se colocaron en las posiciones estratégicas de la bajada: al inicio, dos puntos intermedios y al final, para irnos orientando en todo momento. Uno a uno fuimos rapelando: soltando poco a poco la cuerda, dando pasos hacia abajo en la pared vertical y siempre acompañados a nuestra izquierda por la cascada.

 

Laura descendiendo la cascadaMi descenso fue suave y relajado, me gustaba sentir la cascada tan cerca, incluso jugar a entrar en ella y que me mojase parcialmente. Me servía de referencia sonora en el camino y, al mismo tiempo, su sonido desprendía tranquilidad y cierto frescor, así que me lo tomé con calma. Cuando llegué a la última poza, donde Dani me guio hasta la orilla, me encontré con Jorge, que había sido el primero en realizar ese descenso, y allí hablamos de lo emocionante que había sido el recorrido y lo corto que se nos había hecho, además de la suerte que tuvimos de contar con cuatro guías que nos habían dado apoyo a cada uno de los afiliados en el recorrido, lo que es realmente importante en una actividad de montaña tan técnica.

 

Poco a poco nos reunimos en el final del Barranco Os Lucas y realizamos el trayecto de vuelta a Orós charlando sobre esta experiencia. La conclusión fue que nos encantó… los rapeles, el salto, el tobogán… todas las nuevas sensaciones que habíamos experimentado, pero, sobre todo, compartir una jornada tan agradable y divertida juntos. A nosotros se nos hizo muy corto, pero, la verdad es que llegamos tarde a que nos pudieran dar de comer en algún sitio, así que sacamos lo que llevábamos para picar y, a modo de improvisado picnic, nos comenzamos a ilusionar con las posibles nuevas salidas a la montaña. ¡Aquí tienes nuestra experiencia completa!

 

Hasta la próxima!

 

Laura Moya
Miembro del equipo de montaña ONCE Aragón

Categorias: Discapacidad Deporte

Cuando hablamos con lectores o con personas usuarias de bibliotecas, rara vez imaginan que exista una biblioteca como la nuestra. Una biblioteca digital de acceso para personas ciegas. El formato BRA, el Daisy... son palabras que no les dicen nada y producen sorpresa y curiosidad. Y les sorprende más aún cuando contamos que tenemos casi 80 mil obras incorporadas…y subiendo.

 

Pero también produce sorpresa cuando contamos que, aun produciendo miles de obras cada año, hasta hace muy poco apenas teníamos obras en lenguas extranjeras. O que no podíamos compartir esas obras que producimos con considerable esfuerzo técnico y económico con otras personas de países terceros, que no podían acceder, debido a ese esfuerzo que requiere la adaptación para personas ciegas, a la lectura del mismo modo que se hace en España.

 

Para paliar esa necesidad, hace diez años se desarrolló el Tratado de Marrakech, siendo ratificado por la Unión Europea hace cinco, tras implementar las excepciones legales correspondientes para garantizar los derechos de autor. Desde hace cuatro, las personas con ceguera o deficiencia visual grave afiliadas a la ONCE, ya pueden beneficiarse también de este intercambio, del mismo modo que las personas con discapacidad visual de otros países pueden leer las obras adaptadas que la ONCE produce.

 

Muchas cosas han pasado en estos cuatro años. Al principio, tras mucho correr, para tenerlo todo preparado legal y técnicamente, nos dimos cuenta de que, en este sentido, prácticamente ningún país estaba listo, y muchos siguen sin estarlo. También nos dimos cuenta de que los formatos y los tipos de archivos que utilizaban en otros países no eran los mismos que utilizábamos nosotros, así que, aunque podíamos compartir los libros, no podíamos leerlos.

 

Captura de pantalla de la página del Tratado de MarrakechNo obstante ahora, una vez superadas estas dificultades, más del 80% de los libros en lengua extranjera que se descargan de la Biblioteca Digital, son libros recibidos al amparo del Tratado de Marrakech. El primer libro que compartimos fue “Lirio rojo” de Nora Roberts, que fue enviado a la Federación Braille del Uruguay. Desde entonces hemos enviado algo más de 3.000 libros a 30 entidades diferentes de 24 países de todos los rincones del mundo. Los últimos que se han incorporado a esta lista son Eslovaquia, Croacia y Bulgaria. Y ya hemos enviado libros a todos los continentes .

 

Como ya hemos visto, el destino de nuestras obras es muy diverso. De esas 3.000 obras que hemos enviado, cerca de la mitad han ido a Estados Unidos y un tercio a Argentina. ¿Y cuál fue el primer libro que recibimos? “September”, de Rosamunde Pilcher, enviado desde EEUU, pero resulta que el formato no era compatible así que el primero que subió a la Biblioteca Digital fue “Northanger Abbey” de Jane Austen, que nos lo enviaron desde Australia. Desde entonces, hemos subido a la Biblioteca de la ONCE más de 450 obras procedentes de 17 países, con la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos a la cabeza de los envíos.

Si quieres hacer alguna consulta o saber la disponibilidad de algún libro editado en otro país o en otro idioma extranjero, puedes contactar con la Oficina de Marrakech del Servicio Bibliográfico de la ONCE en el correo marrakech.sbo@once.es o en el teléfono 915894255.

Alejandro Santiago 
Técnico del Dpto. de Atención al Usuario, Calidad e Infraestructuras
Servicio Bibliográfico de la ONCE

Categorias: Internacional Accesibilidad Cultura

Mi nombre es Estrella Santana Santana. Soy Técnico en Rehabilitación de la ONCE desde el año 1999 en Canarias. Desde entonces mi andadura profesional ha venido impregnándose de mil y una experiencias, a cada cual más satisfactoria, salpicando esta trayectoria múltiples anécdotas y determinantes momentos de vivencia emocional, que aportarían los mimbres necesarios para la escritura de un libro aunque, de momento, me gustaría compartir una experiencia bastante reciente.

 

El protagonista se llama Pedro; es una persona que ha perdido la visión hace poco y que, por suerte, llegó a mi agenda de trabajo. Le sobrevino la discapacidad hace aproximadamente cuatro años, aunque hasta agosto de 2022 no dio el paso para afiliarse a la ONCE. Pero mejor se lo cuento a él, directamente:

 

“Pedro, cuando empezamos esta andadura, uf!!! qué difícil me lo pusiste. Tanto tu estado de ánimo como tu vida habían experimentado un giro de 180 grados, no veías salida a esta situación que te sobrevino de repente. Cambios personales a todos los niveles (emocionales, trabajo, relaciones personales, y un largo etc.), evadieron tu sonrisa, instaurando en tí una profunda apatía hacia la vida que te hacía preguntarte en muchas ocasiones ¿por qué a mí?

 

El primer día de contacto, y como hago con todos mis alumnos, tuvimos una charla intensa e intenté trazar contigo la ruta a seguir para llenarte de recursos que te permitieran perfilar ese nuevo mundo al que tenías que hacer frente. Recordaré siempre lo que dijiste: "hoy Estrella me siento un poco aliviado y parece que te conozco de siempre". 

Estrella enseñando a Pedro Manuel el uso del bastón durante un paseo por la calle

Estas bonitas palabras actuaron de estímulo y son siempre el motor para seguir luchando por cada uno de mis alumnos y alumnas. En una segunda, tercera, cuarta sesión, mi lucha era principalmente tu mente, que actuaba de barrera a la interiorización de cada una de las clases. Al final de cada una de ellas, si bien siempre sacábamos juntos algo positivo, tu tristeza seguía empañando las mismas.

 

Empleé múltiples estrategias, tácticas de uso del bastón (que la principio siempre da miedo) y hasta artimañas. Tenías que empezar a tomar la vida desde otra perspectiva bien diferente. Ese fue mi objetivo principal desde el inicio del programa. Y empezamos a coger rumbo, muy despacio, pero consiguiendo logros. En una de las clases, después de tantas, ya saqué mi artillería. A Pedro le tenía que hacer caer en la cuenta de que tenía que seguir adelante y tuve que tirar de mi comodín ¡Fátima!, una chica ciega antigua alumna mía y que es la positividad en persona. 

 

Fátima ha conseguido hacer frente a las adversidades que la vida le ha ido poniendo; contagia a todos los que le rodean de alegría y optimismo, y con su risa contagiosa es capaz de levantar los ánimos al más derrotado,  ¡¡¡y me incluyo yo también!!! Concerté una cita con ella a la misma hora que con Pedro y nos vimos en una cafetería. Pedro no lo sabía. Fue una sorpresa tramada por Fátima y por mí. Ese día puedo decir que Pedro cambió considerablemente. Rió hasta decir basta. Empezó a abrir su mente y vio que no era ni el primero ni el último en sufrir esos cambios como consecuencia de su discapacidad visual. Cuánto agradecerte Fátima esa pequeña ayuda que siempre estas dispuesta a prestar por el bien de los demás.

 

Para terminar, decir que Pedro en la actualidad tiene nuevos retos en su vida: volver a su isla de Fuerteventura, retomar sus amistades, comprarse nueva casita con terreno para cosechar cositas para el día a día; y un sin fin de nuevos proyectos a los que no teme hacer frente (le salgan bien o no), abordando lo que le depara su vida con muchas y nuevas ilusiones.

 

Y, para cerrar este espacio, os comparto la carta que me dirigió en agradecimiento a mi labor y por haber entrado en su vida, y que acaba con la frase “tuve suerte de conocerte y fue gracias a mi discapacidad”.  

 

Hola Estrella, te dedico estas palabras para transmitirte mi agradecimiento.

 

En primer lugar, agradecerte tu acogida, tu simpatía, y tu paciencia conmigo, sin olvidarme de Deborah, Rosa Delia y Juan Luis, así como todo el equipo técnico y personal que me han brindado su tiempo con mucho carisma ya que, desde que comencé en la ONCE, me han ayudado mucho en mi nueva etapa de la vida. 

 

Pero en especial a ti Estrella, muchas gracias por enseñarme a caminar por las calles dándome cuenta de los obstáculos que en mi día a día, no me percataba, los cuales son los mismos que hoy en día puedo esquivar sin ningún problema o miedo. 

 

Asimismo, agradecerte la confianza que me has trasmitido a la hora de caminar con el bastón ya que para mí significaba vulnerabilidad, sin darme cuenta de que realmente, lo necesitaba. 

 

Gracias por hacerme sentir que una discapacidad visual no es estar fuera de la vida, que se puede ser autónomo y aprender cosas diarias, ya que a veces la vida se para pero, gracias a ti, sigue en su curso. Desde recibir el cambio en una cafetería hasta montar en un trasporte público, ya que hasta que llegaste y me brindaste tu ayuda -aparte de tus cabreos- para que abriera más el arco del bastón, pensé que no podría realizarlo más de manera independiente. 

 

Para finalizar, brindo todo mi agradecimiento a la ONCE y el personal que lo forma. Gracias a ustedes, muchas personas que se encuentran en situaciones similares, pueden sentir que tienen un hueco, que la vida sigue, y que hay espacio para todo el mundo, sea cual sea la discapacidad que posea. Gracias de corazón por todo el tiempo dedicado, les recordare siempre. 

 

Con mucho cariño,
Pedro Manuel 

 

Quiero concluir este relato, dando las  gracias a la ONCE por llenar mi vida de tantas y tantas satisfacciones personales a lo largo de mis años de profesión, la cual en su momento supe elegir acertadamente. Y gracias también a Pedro por ser una de las miles de personas que lo hicieron real. 

 

Estrella Santana
Técnico de Rehabilitación de la ONCE 

 

 

Mariví: mujer ciega, recién jubilada y referente para los mayores navarros

“Tienes que ser una persona en la que puedan confiar” 

Si hago memoria, tengo muchas cosas que contar desde que llegué a la ONCE. Siempre me ha gustado colaborar y participar en todas las actividades que se llevan a cabo; he sido vendedora de cupones y creo que es un trabajo que, sin duda, me ha dado muchísimo y me está ayudando ahora.


Llegué a la ONCE en 1990. Inicialmente fuimos por mi madre, que también tenía discapacidad visual, pero hasta unos años más tarde, yo no me afilié. Tras algo más de 27 años, ahora estoy viviendo una etapa muy bonita desde que soy “referente mayor” de las personas ciegas de Navarra porque, cada día, estoy aprendiendo más y más. 


Os preguntaréis que significa ser referente mayor. Pues, como el resto de mis compañeros y compañeras de otras comunidades, nos dedicamos a ayudar a las personas mayores, a que no estén solas, a motivar su participación, a buscar actividades acordes a ellos, a cada realidad. También somos su persona de contacto, su puente con otras áreas de la ONCE, como el Consejo Territorial, los Servicios Sociales… digamos que les orientamos hacia donde se pueden dirigir cuando les ocurre algo o tienen alguna duda. Principalmente, somos un apoyo para ellos.


Es una actividad muy amplia, pero una de nuestras mayores preocupaciones es paliar la soledad no deseada y en Navarra, en concreto, puede llegar a ser un gran reto. Tenemos un territorio muy amplio y disperso; es cierto que en Pamplona tenemos a mucha gente y hacemos muchas actividades, pero luego tenemos localidades como Tudela, que es la capital de La Ribera…y que está a más de una hora de trayecto y no siempre pueden venir. Además, también tenemos muchos pueblos y sus desplazamientos también son algo más complejos. Para eso estamos entonces, para motivarles y encontrar la forma de acompañarles y que participen en las actividades, poniéndoles los medios para que puedan conectarse.


Otro aspecto en el que también estamos muy pendientes es con el acceso a la tecnología, para que nadie se quede atrás. Yo entono el mea culpa, porque esto de las tecnologías tampoco es mi fuerte, pero lo intento y, de hecho, me gusta mucho, me gusta ponerme a prueba… ¿a quién no le ha pasado que el VoiceOver (lector de pantalla en el móvil) se ha puesto a hablar de repente como loco? Sin ir más lejos, me pasó el otro día en una reunión de vecinos, y nos reímos todos…pero, ¿qué le vamos a hacer? ¡Nadie hemos nacido aprendidos! 


Hay otras personas mayores que se niegan, muchas veces nos dicen cosas como “quita, quita… eso a mí no…”, e intentamos motivarles poco a poco; no hay que ir como un elefante en una cacharrería. Todo es cuestión de paciencia. Y, al fin y al cabo, es algo que nos puede ayudar mucho, por lo que intentamos que siempre tengan a alguien referente para cualquier duda que tengan.

Actividad Día del Mayor en Navarra
En cierto modo, nosotros también les ofrecemos voluntariado… por así decirlo, intentamos que acudan a este servicio tan útil y tan maravilloso de la ONCE, por ejemplo, los voluntarios digitales nos ayudan mucho. Es una de las formas con las que buscamos motivarles, hay que darles alternativas y confianza, sobre todo, para que no nos digan eso de “uh, Internet, eso no”. Hay formas y formas, por ejemplo, aquí les he propuesto reunirnos una vez cada dos semanas o al mes para que podamos poner en común, que nos cuenten las necesidades que tienen y oye, ya que estamos, pasamos un ratito agradable. Hay que ir poquito a poco. 


Tienes que dar confianza, cuando nos hacemos mayores, nos vamos haciendo algo más desconfiados, entonces, claro, tienes que ser una persona en la que puedan confiar, es lo que intento, que vean en mí, alguien en quien se puedan apoyar, alguien que muestre seguridad y en quien puedan confiar tanto para lo bueno, como lo malo. Es una forma de paliar esa brecha de la soledad no deseada.


Y nos sumamos siempre al Día de Mayor, en Navarra y en España, una ocasión para visibilizar nuestras necesidades, por ejemplo, la falta de accesibilidad de las tecnologías para las personas con discapacidad visual, se nos añade, en ocasiones, la dificultad que supone para una persona mayor el acceder a la tecnología con la discapacidad, y aunque lo parezca, no hay grandes adaptaciones, por ejemplo, no me digas de ponerme un “PowerPoint” porque yo no me voy a enterar, es tan solo un pequeño ejemplo, pero ahí está, o como cuando vamos a la compra, hay veces que es muy difícil ver los precios, sobre todo, si están en las baldas de arriba o de abajo, ni ampliando con el teléfono se pueden ver a veces, seguro que hay algo que se puede hacer… 


Al fin y al cabo, con pequeños pasitos seguro que podemos hacer mucho, como referente mayor, yo pongo todo mi empeño y siempre estoy pensando alguna forma de estar más cerca de ellos, pero seguro que cualquiera puede aportar su grano de arena, lo único que necesitamos es que estéis con nosotros y que nos apoyéis, sin los voluntarios, los usuarios… sin vosotros, no seríamos nada.


 
Mariví Remón
Referente mayor de Navarra

 

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Acerca de la ONCE

El compromiso de la ONCE es hacer realidad las ilusiones de miles de personas con discapacidad y de sus familias. Y todo ello (educación, empleo, accesibilidad, nuevas tecnologías, ocio, deporte...) lo logramos gracias a la solidaridad de la sociedad española que, día a día, año tras año, confía en nosotros, acercándose a los vendedores de la Organización y al resto de establecimientos autorizados para la venta de nuestros productos, conocedores de nuestra labor, sabiendo que, si nos necesita, en la ONCE y su Fundación, estaremos a su lado.

Y todo ello lo hacemos con la garantía de ser la única marca en España con el sello de Juego Responsable, con las certificaciones nacionales e internacionales más severas, y que sólo la ONCE ha alcanzado en el ámbito del juego, un aval más de la integridad de nuestra gestión.

Para más información: www.once.es