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La mano amiga que sube personas ciegas y mayores a la canoa de las TIC

Un año más celebramos el Día Mundial de Internet, este dedicado a las personas mayores y el envejecimiento saludable. Tras el fomento del uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), muchas de ellas impuestas, nos hemos visto avocados a dos escenarios: unirnos a la corriente y dejarnos fluir cada uno a nuestro ritmo, o agarrarnos con brazos y dientes para impedir que nos arrastre hasta que cojamos confianza.
 
Unos se van decidiendo y unen a la corriente de las TIC confiando en sus propias fuerzas y otros esperan una mano que les aúpe a una confiable canoa. En estas nos vimos también en la ONCE, personas ciegas o con baja visión y técnicos de la tiflotecnología. La corriente es imparable, la canoa sigue avanzando, empezar por una llamada al instructor de tiflotecnología puede ser la mano y el empujón que esperamos.
 
Cuando el que me recoge me dice que tendré que usar una pantalla de cristal sin referencia, con lo que yo veo o ni siquiera eso, lo primero que se pasa por la cabeza no es de extrañar que sea saltar de la canoa o pensar que esa es la de los locos, porque encima hay otros que me animan a ello y todo. Bueno, ya que estamos en ella vamos a ver...
 
- ¿Qué me proponéis?
- No, no, a nosotros nos gusta más escuchar que proponer.
- ¡Toma ya! Pues lo primero es sentir a mi familia y amigos siempre cerca
- Pues vamos a intentar que le puedas pedir al teléfono que te ponga con ellos, vamos a ver cómo se lo puedes solicitar con voz, dile “llamar al móvil a Sonia”.
- ¡Anda, pero si me ha contestado!. Espera, creo que me voy a poner cómodo en esta canoa, lo mismo me quedo un poco más de lo previsto.
 
Tras un periodo de coger confianza al móvil, de reflexión y darle vueltas ¿Por qué no plantear el problema de los papeles? ¿De quién son? ¿Qué pone en esta carta? Pues sí, también es posible usar la cámara del teléfono para que nos la lea. ¡Vaya, vaya! Siendo capaz de leer cartas... ¿Puedo leer así los libros? Es mejor que para poder leer los más de 70.000 libros que tiene la ONCE grabados en un formato hablado que se llama DAISY aprendas a usar una aplicación en el móvil, pero tendrás que prestar especial atención a las palabras nuevas como “Reproducir”, “Pausar”, “Nivel de navegación”, “Descargar”, “Pestañas” … Bueno, ¡todo está en intentarlo!
 
¿Y este nuevo lenguaje?
 
Nos acabamos de encontrar con la llamada brecha digital, algo de lo que una persona adulta se da cuenta, y un niño ni se espera que lo haga. Con la ayuda de los instructores o técnicos de tiflotecnología, cariñosamente “tiflos”, este nuevo lenguaje poco a poco se va traduciendo a cada entendedera. Porque también es necesario afrontar el miedo a lo desconocido, tomar consciencia de que para todo esto se precisa Internet y que, de una u otra forma, hay que aprender a usarla. En cierto modo hay que asumir convertirse en un niño y dejarse guiar de la mano; no es bueno salir al mundo virtual que nos ofrece Internet sin una mano amiga, segura, como la de un padre o una madre que nos empiece a guiar y nos vaya dando confianza. Seguro que un día nos sorprendemos repitiendo alguna de esas palabras, o escuchamos Flick y Tap y sabemos de qué nos hablan y, como esos jovenzuelos orgullosos de su proeza, nos sentiremos henchidos de orgullo y caminaremos más chulos que un ocho.
 
Si Internet comenzó a ser usada con un crecimiento rápido y exponencial, en parte fue por la propia naturaleza humana, esa necesidad de comunicación y de aumentar sus conocimientos. Se sumó la comodidad y la rapidez, y ahora tratamos de simplificar su uso entrando en juego las aplicaciones para móviles frente a las páginas Web, los asistentes virtuales frente a teclados, realidad virtual y aumentada frente a las pantallas tradicionales o inteligencia artificial para el análisis de la cantidad ingente de información almacenada. Una evolución imparable que se ha introducido en todos los aspectos de la vida.
 
Hemos observado cómo las herramientas de videoconferencia han permitido participar en tertulias y actividades grupales a personas que estaban en sus casas a kilómetros de distancia, involucrarse en grupos afines, participar en charlas y asistir a conferencias de su interés. Han facilitado mantenernos unidos, relacionarnos y conocer nuevas personas.
 
Estamos viendo cómo los electrodomésticos se conectan entre si, cómo podemos solicitar con nuestra voz a un altavoz inteligente que nos apague las luces, nos regule la temperatura de la casa, nos diga la programación de la televisión, nos ponga un determinado canal, solicitar un voluntario que nos acompañe, saber las actividades previstas en nuestro centro de la ONCE o escuchar los libros hablados.
 
Si esta andadura la comparásemos a una escalera, cada escalón subido habrá requerido ánimo para hacerlo, confianza en conseguirlo, perseverancia si nos resultaba muy alto y reconocimiento de haberlo logrado. Las personas que están ahí para ayudar a subir estos peldaños deben ser conscientes de que cada uno tiene que hacerse su propia escalera y la propia no tiene por qué coincidir con la del otro, al igual que la forma de subir cada peldaño.
 
Debemos contar con empatía suficiente para conocer las necesidades, objetivos y elaborar un plan único y personalizado, ser sinceros en el acompañamiento y templados para reconocer las limitaciones. El intento, llegar hasta donde se pueda y ser parte del proceso, merece mucho la pena y enriquece a unos y otros. 
 
Si llegaste hasta aquí leyendo este artículo, siéntete animador para que otras personas que están esperando a coger la confianza suficiente se suban a la canoa y busquen las manos amigas que les ayuden en la travesía.
 
 
Manuel Valentín de Lucas
Instructor tiflotécnico de la ONCE en Valladolid

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El compromiso de la ONCE es hacer realidad las ilusiones de miles de personas con discapacidad y de sus familias. Y todo ello (educación, empleo, accesibilidad, nuevas tecnologías, ocio, deporte...) lo logramos gracias a la solidaridad de la sociedad española que, día a día, año tras año, confía en nosotros, acercándose a los vendedores de la Organización y al resto de establecimientos autorizados para la venta de nuestros productos, conocedores de nuestra labor, sabiendo que, si nos necesita, en la ONCE y su Fundación, estaremos a su lado.

Y todo ello lo hacemos con la garantía de ser la única marca en España con el sello de Juego Responsable, con las certificaciones nacionales e internacionales más severas, y que sólo la ONCE ha alcanzado en el ámbito del juego, un aval más de la integridad de nuestra gestión.

Para más información: www.once.es