Mi vida con David: Mucho más que sus ojos
29 / Abril / 2026
David junto a su perro guía, Vincent

¡Hola! Me presento: me llamo Vincent. Soy un cruce de Golden con Labrador Retriever, con unas orejas muy suaves y una nariz que siempre está trabajando, aunque ahora mismo estoy concentrado. Llevo puesto mi arnés de cuero, lo que significa que no soy solo un perro; ahora mismo, soy los ojos de mi mejor amigo, David.

Hoy es un día especial porque el miércoles 29 de abril es el Día Internacional del Perro Guía. Es bonito que nos dediquen un día, aunque para nosotros, nuestra labor de guía es cada día de la semana, sin excepciones.

Mucha gente me mira por la calle y sonríe. Algunos intentan hacerme ruiditos con la boca o estiran la mano para acariciarme. Les entiendo, ¡soy adorable! Pero cuando tengo este arnés puesto, tengo una misión. Si me distraigo con un mimo o un trozo de pizza tirado en la acera, David podría tropezar o perder el rumbo. Por eso, camino recto, con la cabeza alta y paso firme.

Nuestro trabajo en equipo

Mi día empieza temprano. David me pone el equipo y, en ese instante, mi "chip" cambia. Salimos a la calle y el mundo se vuelve un tablero de ajedrez. Mi labor no es solo caminar; es tomar decisiones. Si hay un coche mal aparcado en la acera, busco el camino más seguro para rodearlo. Si llegamos a un bordillo, me detengo en seco. Esa es mi forma de decirle: "¡Cuidado, David, aquí hay un escalón!". Él nota el parón, toca con su pie y sabe exactamente qué hacer.

Muchas veces veréis hablar a David conmigo; la verdad es que nos montamos unos monólogos tremendos. Pero, en su mayoría, es para darme instrucciones. Aunque seamos muy listos, no nos dicen "vamos a casa" y nos vamos como si fuéramos un taxi; David me dice si debemos ir a la derecha o a la izquierda, entre otras indicaciones, para que yo pueda orientarme correctamente.

En el transporte público

Lo más emocionante es cuando llegamos al metro o al autobús. Por cierto, si David escucha el metro y se pone de pie, no lo agarréis como si fuera un saco de patatas. Yo sé perfectamente buscar la puerta y el asiento, siempre y cuando esté libre.

  • Un pequeño recordatorio: Aunque los perros guía seamos muy inteligentes, ¡todavía no sabemos diferenciar los colores de los asientos! He escuchado a David decir que los asientos de color verde están reservados para personas con alguna discapacidad, así que, por favor, intentad dejarlos libres para que él pueda sentarse seguro.

Una vez allí, pongo mi barbilla en su rodilla. "Buen chico, Vins", me susurra. Esas tres palabras son mejores que cualquier ‘galleta’.

Pautas para ayudarnos

Aprovechando esto, quiero enseñaros algunas pautas: si nos veis a David y a mí y él parece un poco perdido, preguntadle si necesita ayuda. Si es así, él os cogerá del brazo contrario al que me lleva a mí, o me dará la orden para que os sigamos.

Además, recordad que tenemos permitida la entrada a todos los espacios públicos o de uso público, así como a todos los transportes: negarnos la entrada no solo es una discriminación, sino que puede acarrear sanciones.

También sabemos divertirnos

A veces, la gente piensa que mi vida es solo guiar, pero se equivocan. Cuando llegamos a casa y David me quita el arnés... ¡soy un terremoto! Corro a por mi juguete de goma, me revuelco por la alfombra y le pido mimos. A veces jugamos al escondite: David se esconde en una habitación mientras yo estoy en otra; me llama y comienza la "operación olfato". ¡Nunca falla!

También jugamos en el parque con otros colegas caninos que tienen labores muy importantes: unos buscan drogas, otros rescatan personas o detectan explosivos. Pero también hay entre nosotros algunos que no tienen un oficio designado y solo se dedican a jugar.

Ser un perro guía es una responsabilidad enorme, pero lo hago feliz. Gracias a mis cuatro patas, David puede ir a trabajar y vivir con autonomía. Os animamos a aprender más sobre nuestra labor en la Fundación ONCE del Perro Guía y en la web perrosguiamadrid.org.

Si quieres conocernos mejor, en este blog puedes leer más sobre el "Diario de Vincent", ese que escribimos durante el tiempo del coronavirus.

David Rey

Usuario de Vincent, su perro guía

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