El partido de fútbol más inolvidable de mi vida - El partido de fútbol más inolvidable de mi vida - Blog ONCE
¿Os habéis preguntado alguna vez si es posible que alguien con discapacidad visual, es decir, ciego o casi ciego, vea un partido de fútbol? Yo tampoco me lo había planteado hasta que la ONCE me invitó a ver la final de la Nations League femenina, el partido entre España y Alemania, en el estadio Metropolitano.
Mi experiencia comenzó horas antes de que empezara el partido, cuando conocí a los estudiantes con diferentes niveles de discapacidad visual que se juntaron en el Centro de Recursos Educativos (CRE) de la ONCE en Madrid, punto de partida. Algunos estudiaban allí y la mayoría en otros centros. Fue entonces cuando me di cuenta de lo sociables y simpáticos que eran. Juntos hablamos de fútbol, de Fórmula 1, de geografía y de sus estudios, todo con la cercanía de ser mejores amigos tan solo con habernos visto por primera vez. También conocí a parte del equipo pedagógico, los profes y gente de apoyo a estos estudiantes y puedo afirmar, teniendo en cuenta la opinión de mis nuevos amigos, que es un profesorado estupendo.
Después nos trasladamos al estadio en autobús y merendamos unos bocatas antes de acceder. Al entrar en el Metropolitano me sentí asombrado, ya que era la primera vez que estaba en un lugar tan amplio. Pero, sin duda, lo que más me llamó la atención fue cómo los niños y niñas ciegos se apañaban para disfrutar del partido. Uno usaba el zoom de la cámara del móvil para poder ver más de cerca a las futbolistas; otros usaban una aplicación con audiodescripción mientras que, al que estaba a mi lado, le narraba yo el partido cuando la pelota estaba en la mitad opuesta, porque solo llegaba a ver cuando se estaba jugando en nuestra mitad.
Al terminar la final, con mucha emoción con los tres golazos de España y la victoria, tuve que volver a casa en metro. Lo hice acompañando a tres de mis nuevos amigos. Me cogieron del brazo y yo les guiaba cuidadosamente. En el metro me contaron historias de sus vidas y charlamos sobre otras cosas.
Fue aquí, justo cuando nos separamos, donde me di cuenta de que lo más importante del día de hoy no había sido haber presenciado una gran final y gran espectáculo, sino haber podido conocer a estos estudiantes con los que me lo pasé tan bien. Un partido de fútbol que nunca olvidaré.
16 años
Estudiante de primero de Bachillerato en el Ramiro de Maeztu